Robredo, el cuarto acorazado
La más poderosa armada que jamás haya intentado el asalto a Roland Garros se hizo ayer presente en París. Siguen adelante Costa, el campeón vigente; Moyá, que este año no presenta peores credenciales que cuando ganó el torneo en 1998; Ferrero, quien está llamado a ser un ganador de Roland Garros, y Robredo, que tras tumbar a dos pesos pesados, Hewitt y Kuerten, es capaz de meter miedo al más pintado. Nunca hemos tenido un abanico tan amplio y con tantas posibilidades de ganar este Mundial sobre tierra batida. Enfrente, Agassi espera el asedio. Si hoy sigue adelante.
Noticias relacionadas
De Costa, Moyá y Ferrero poco se puede decir, porque llevan tiempo demostrando mucho. Los tres están capacitados para ganar cualquier torneo que sobre tierra se celebre. La novedad es la aparición de Robredo, que ha irrumpido con una capacidad de fuego similar a la del más poderoso acorazado de nuestra armada. Que se lo pregunten a Hewitt y Kuerten, éste tres veces ganador de Roland Garros en los últimos seis años. Robredo, hasta estos días, no había sido capaz de gestas similares. Era un tenista al que se le podía considerar telonero. Su límite estaba en las semifinales de los torneos de segundo nivel.
Una vez fue capaz de ganar a Ferrero en el US Open de 2001; otra, a Safin en Barcelona en 1999. Eran las únicas muescas importantes que figuraban en su raqueta. En cuanto le tocaban rivales que estuvieran entre los 50 primeros del mundo Roddick le ha ganado las cuatro veces que se ha enfrentado a él, lo pasaba mal. Hasta que este año volvió a eliminar a Safin en Dubai. El chaval salido de las pistas del Centro de Alto Rendimiento de San Cugat comenzaba a posicionarse. Ahora, haga lo que haga en París, ya es bastante. Quitar de en medio, nada menos, a dos de las bestias negras del tenis español.
