Yo digo Juan Mora

Doping: sólo vemos la punta del iceberg

Juan Mora
Importado de Hercules
Actualizado a

Empiezo a creerme lo que dice la gente de a pie: aquí quien no corre, vuela. Bueno, aquí y en la Conchinchina. Después de saber que una atleta keniana diera positivo con EPO, ¿quién nos queda para creer que pueda ir limpio en las competiciones? Los atletas kenianos tendrán unas condiciones naturales extraordinarias, llegarán a la alta competición en estado puro, pero una vez en ella, tontos no pueden ser. Ven cómo ya hay gente que les gana y es razonable que algunos caigan en la tentación. Desaprensivos agentes en Europa les pueden inducir a ello. Hay demasiado dinero en juego.

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Los casos positivos en atletismo y ciclismo están siendo un continuo goteo. Últimamente han caído atletas norteafricanos de primerísimo nivel: Boulami, plusmarquista mundial de 3.000 obstáculos; Mourhit, doble campeón mundial de cross; Saidi-Sief, subcampeón olímpico de 5.000; nuestro Alberto García se encuentra inmerso en un proceso de difícil salida, y del mismísimo Carl Lewis se están descubriendo ahora sus trapos sucios del pasado. Y en el ciclismo, quien esté libre de culpa que tire la primera piedra; son decenas los corredores con borrones en sus expedientes.

Me dirán entonces por qué pillan a unos pocos y no a todos. La razón es sencilla. Primero: no se hacen controles a todo el mundo. Segundo: hay productos de última generación invisibles a los análisis. Tercero: no todos los laboratorios son capaces de detectar lo que se pretende buscar. Cuarto: los métodos de dopaje se van perfeccionando y se administran dosis muy bajas pero continuadas, de tal manera que si no se hila muy fino son difíciles de encontrar. Quinto: los fármacos prohibidos se mezclan con otras sustancias para despistar. Ésta es la realidad. Lo único que estamos viendo es la punta del iceberg.

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