Perfecta sintonía
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Peiró arranca su coche y pone rumbo lejos de La Rosaleda. Parece una metáfora. El técnico está esperando la llamada del presidente y el presidente la del entrenador. Perfecta sintonía. Mientras tanto, los capitanes del Málaga suben a las oficinas. "Buenas tardes, venimos a firmar lo que sea", parecen decir. El problema es que no hay ningún papel que firmar, no hay dinero, no hay nada. Tampoco seriedad. Al instante, Musampa y sus agentes ultiman el fichaje del holandés, que perfila su adiós. Es el más listo. Los siete del patíbulo los que terminan contrato encaran junio recordando las palabras del presidente: "Mayo será el mes de las renovaciones". Ahora cuéntame una de indios.
La televisión es el eje del sistema solar del Málaga. Y el Málaga se ha mareado de dar tantas vueltas. La negociación es necesaria, pero demasiado arriesgada. El fútbol se hunde en el barro y el club de Martiricos se baña en chapapote. Ésta era la mejor temporada del club. Lo era. Y ahora revienta Darío y reparte estopa sin dar pelotazos. Con una tomadura de pelo así, yo haría lo mismo. Pero, si es una falta de respeto que el club falte a su palabra, también lo es que un futbolista se niegue a jugar para la afición que le pagará hasta 2005. Se supone que esto es una columna de opinión, pero no hacen falta más palabras. Los hechos hablan por sí solos.