Yo digo Juan Mora

El tenis nos lo han descafeinado

Juan Mora
Importado de Hercules
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Galo Blanco ha eliminado a Corretja en Roland Garros. La victoria del asturiano puede parecer sorprendente. Mas no es así. Es la tercera vez que Blanco gana a Corretja. Las mismas que ha perdido. Son viejos conocidos. En el tenis moderno los enfrentamientos se repiten con tanta frecuencia que acaban por descafeinarse. La coincidencia Blanco-Corretja no se debe a que los dos, por ser españoles, se hayan medido en torneos domésticos. Eso no tiene nada que ver. De hecho, sólo una vez se han enfrentado en España; el resto, dos en Estados Unidos, dos en Austria y la de ayer en Francia.

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Ocurre que hay tantos torneos al cabo del año que todos acaban jugando contra todos demasiadas veces como para emocionarse. Acaban siendo los mismos cromos en distintos escaparates y esto resta importancia a las victorias. Ferrero, por ejemplo, quizá se cruce en su camino con Mantilla. Sería el séptimo enfrentamiento. Luego podría estar Portas. También séptimo enfrentamiento. Después, Costa o Hewitt. Daría igual. Sexto enfrentamiento. En la final, ojalá Moyá. Gran final, mas para nada inédita. Décimo enfrentamiento y cuarta final que se disputarían ambos en los dos últimos años.

Sólo el año pasado Ferrero y Moyá coincidieron cuatro veces: en el Masters, en Hong Kong, en Cincinnati y en Montecarlo. El problema de que los partidos nos parezcan como algo ya vistos no es exclusivo de los españoles, sino del sistema, porque hay más torneos, 69, que semanas tiene el año. Así que los jugadores están condenados a enfrentarse continuamente. Agassi y Sampras, por ejemplo, han jugado entre sí 35 veces, 16 de ellas en finales. De esta manera se hacía muy difícil ver como la final del siglo una que enfrentase a los dos mejores jugadores del mundo. Siempre habría una segunda parte.

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