La opinión de Delmás

Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

Cacciatori, cazada. La segunda victoria de etapa española en este Giro no corresponde, como pudiera presumirse, a Aitor o a cualquier bravo de los kelme. Eso son menudencias al lado de la imagen de nuestro Guti con su Cacciatori, la divina siciliana. Esa sí que es una Etapa Reina y no la de mañana por las arideces de los Dolomitas. Como hay testimonio gráfico del triunfo de Guti, a él nos remitimos: vean ese brazo y esa expresión de la divina Cacciatori. Cuando Belda vea la cosa, ficha a Guti sin apelación y de inmediato: para los Dolomitas. Ya.

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Mártir Petacchi. Días atras aludíamos a la condición de Matrix que se entreveía en Alessandro Petacchi, el estupendo sprinter de La Spezia. Ahora, de Matrix ha pasado a mártir. Inyectaba adrenalina verle cruzar la meta de Pavía sin siquiera poder levantar los brazos: pero como ¡ganador!, gracias a una volata preparada demoníacamente por los Fassa Bortolo, con el mismo Aitor como gregario. Con lo que se hizo Petacchi en la caída de la contrarreloj de Bolzano, algunos que yo me sé no juegan a lo que yo me sé en dos o tres semanas. Este, en vez de retirarse, sale a correr al día siguiente y gana la etapa al sprint. Debería ser torero... de los de antes.

Lo del hematocrito. Más razones para comparar a los ciclistas con los toreros: los más de 10 kilómetros de mañana a más de 2.000 metros de altura. Ahí, el organismo funciona en claro déficit de oxígeno (hipoxia), con lo que está abocado a producir más glóbulos rojos y a subir el hematocrito: la sangre se espesa. Y más, al final de una carrera como ésta. Tal como vamos, parece que más de uno hará lo que el austriaco Riebenbauer, ayer: tirarse de cabeza a un canal.

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