Nadie hubiera apostado por el triplete
Conseguir el triplete en las motos es algo dificilísimo. Tanto, que jamás lo habíamos logrado en la época moderna. Como hemos tenido campeones del mundo en todas las cilindradas, incluso dos el mismo año, y ganadores de Grandes Premios también los ha habido a barullo, no habíamos caído en el detalle de que aún nos faltaba ganar las tres carreras en un solo día. Y como era algo inédito, algo bueno querrá decir. Ni más ni menos que Pedrosa va lanzado a por el título mundial, Elías también y que Gibernau se ha convertido en una alternativa a Rossi en cuanto éste falle.
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De otra manera, el triplete no hubiera sido posible. Estadísticamente, las posibilidades de conseguirlo son mínimas. Nuestros pilotos son buenos, pero compiten contra gente muy experimentada y que suman muchísimas más victorias: Rossi, 52; Biaggi, 39; Capirossi, 22; Waldmann, 20; Melandri y Kato, 17; Ui, 11; Azuma, 10; Poggiali, 9; Roberts, 8; Vincent y Jacque, 7; Barros, Cecchinello y Nakano, 6; McCoy y Ukawa, 5... A esta cifra ninguno de los nuestros llegaba antes de celebrarse el Gran Premio de ayer. Gibernau, Checa, Elías, Fonsi, Pedrosa y Alzamora sumaban 20 victorias; los rivales, 277.
Ganar en 250cc estaba a cara o cruz, porque Elías y Fonsi totalizaban un 44,4% de victorias con respecto a Poggiali y Porto. En 125cc las posibilidades de vencer bajaban con el 17,4% de primeros puestos de Pedrosa y Alzamora ante los conseguidos por sus rivales. Y en MotoGP las posibilidades ya eran remotas: 1,9% de triunfos de Gibernau y Checa en toda su vida ante los Rossi, Biaggi, etc. Pues los españoles rompieron las estadísticas y ganaron todas las carreras porque, la verdad, están como motos. Aunque Poggiali se cayera y a Rossi le parara la lluvia. Para ganar hay que estar ahí y los nuestros estuvieron.
