En todos los frentes
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Estamos todos entusiasmados, y con motivo con el fenómeno Fernando Alonso. Teníamos tantas ganas de ser alguien en la Fórmula 1, que los éxitos del asturiano resultan tan deslumbrantes que son capaces de eclipsar cualquier otra cosa. Los motoristas se habían convertido, no podía ser de otra forma, en los primeros damnificados de la Alonsomanía. Las miradas se giraban hacia los coches y parecía que las motos no podían seguir el ritmo de gloria impuesto por el piloto de Renault. Ocurre así porque la memoria suele ser flaca, nos gusta la novedad y la moda la marca siempre la tendencia más reciente. Está bien que así ocurra, es lícito que nos atraiga lo desconocido, lo inédito.
Sobre todo cuando se trata de sumar y nunca de restar. Disfrutemos con Alonso (que lo vamos a seguir haciendo, seguro), pero sin olvidar lo mucho y bueno que nos han dado, y nos darán, los motoristas. Me lo explicaba ayer con acertada perspectiva un compañero, Mariano Tovar: "Antes me lo pasaba en grande cada dos semanas con las carreras de motos; ahora, también con Alonso, lo hago cada domingo". Sí señor, bien dicho. Y así nos encontramos, casi sin darnos cuenta, con España como una de las potencias mundiales del deporte del motor (Carlos Sainz también existe... atentos a él), con éxitos que ya quisieran para sí otras muchas disciplinas.
