Gambito de Lotina
Alineó el trivote, jugó sin delantero centro y regaló espacio a Mostovoi, Edu y Jesulinho para despedir al Depor del título

Lotina tenía un plan. Este Celta no es el de Víctor Fernández, cierto, pero sigue dándole el balón a los que saben jugar a esto. Y en la jornada de reflexión, Balaídos botó con el triunfo céltico que despide al Depor de la Liga.
El partido pintaba sórdido y estajanovista con la inclusión de un tipo implacable como Duscher. Pero el achique de Jabo se convirtió en emponzoñamiento cuando Lotina echó mano del trivote. El de Meñaka amarró en el medio y desató a su gente arriba con un gambito, maniobra ajedrecística en la que se sacrifica un peón para obtener la ventaja posicional. Sacrificado el delantero centro natural (Catanha), la zaga deportivista se quedó sin referencia a la que enroscar la línea en el fuera de juego. Lotina regalaba el campo y el balón al Zar Mostovoi, a Edu y a Jesulinho. El Depor tenía menos espacio para atacar y el Celta menos efectivos para hacerlo. El centro del campo de Balaídos pringaba más que la playa de Muxía en noviembre. Toneladas de chapapote futbolístico y exceso de voluntarios.
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Mostovoi y el balón. El balón congenió con Mostovoi, futbolista al que le entra el fútbol por la cabeza y le sale por los pies. Dos lanzamientos de Juanfran y Fran abrieron las hostilidades y a la media hora Naybet salvó un pase a la red del Zar. Inmediatamente después Scaloni perdió los papeles, se jugó la roja y calentó a López Nieto, que en dos minutos amonestó a Duscher (que sin embargo no fue amonestado posteriormente cuando lo merecía) y a Berizzo. Ambos porque sí. La superpoblación en el centro beneficiaba al Celta porque no lo transita para llegar a las bandas, su atajo natural para pisar área. El Depor vive demasiado de Valerón, aún. Para despedir el primer acto, un disparo duro de Juanfran (¿dónde estaba Víctor de nuevo?). Fútbol viscoso, denso y maloliente (por lo sudoroso).
En el segundo acto se siguió escenificando un drama futbolístico. El Depor no podía y el Celta no quería que el Depor pudiera. Mostovoi, un Valerón mayor y más dinámico, sacaba el balón a pasear y eso lo pagó el Depor al cuarto de hora. Juanfran apareció por la línea de fondo, esta vez sí con la marca de Víctor, a quien sentó antes de colocar un centro para que Jesulinho rematase en plancha al palo largo de Molina. El Celta había llegado más y mejor y el gol abría el partido. Groggy aún por el tanto, el Deportivo vio como dos minutos después un centro de Mostovoi a las tripas del área era cabeceado por Edu, anticipándonse esta vez a Donato. Demasiado castigo de un lado, demasiado premio del otro. El Celta fue cómplice del tedio escenificado, pero esquivó la culpa con una excusa tan cierta como simple: "Son ellos los que no pueden". Y era cierto, el Celta atrincheró el centro del campo y se lanzó en un vertiginoso ataque hacia la portería de Molina. Con Sergio y Luque el Depor ganó dominio, pero más allá del gol mal anulado a Makaay, no acongojó. Y para el final, epílogo inesperado. Fallo de Molina y Edu empuja a la red el tercero, iguala el goalaverage y deja al Depor sin Champions, aún. Eso sí, un penalti de José Ignacio a Víctor pudo salvar esto último. Pero Makaay sucumbió ante el ceremonioso Cavallero. Lotina defendió, sí, pero él nunca habló de estadios vacíos...