Charles Jarrot vivió el horror de unos acontecimientos dantescos
Charles Jarrot fue uno de los participantes en aquella París-Madrid de 1903. Y sus experiencias se recogen en un relato que explica con claridad tanto el ambiente único de la prueba como su dramatismo final. "Los espectadores seguían con pasión la carrera, nos regalaban flores y frutas a nuestro paso (...) Era una hermosa caravana de cientos de coches de todos los tamaños, potencias y pesos". Pero los accidentes modificaron sustancialmente las cosas, según cuenta Jarrot: "Hubo una docena de accidentes, nunca había visto nada parecido. No necesito recapitular las víctimas, lo que sé es que las carreras en la carretera también murieron entonces".