Golf | Sorenstam según Quique iglesias

Una rubia guapa que aspira al trono de Borg

Fría, calculadora, regular, infalible... vamos que Annika Sorenstam es una sueca de verdad, que sonríe. Suyo es el cielo del deporte, al que se accede sin fallar un golpe.

Annika Sorenstam.
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Annika Sorenstam es de esas chicas resultonas: trabajadora, buena gente, sonrisa permanente, con dinero y sueca... que eso da mucho caché. ¿Quién sabe si una antepasada de la Sorenstam no pasó sus mejores años en Benidorm en los tiempos del destape?

Golfísticamente no tiene par. Ninguna de sus compañeras (excepto Laura Davies cuando tiene el día) le pega igual de largo y de recto que ella. Por ahí tiene un buen filón al que agarrarse a partir de hoy. El Colonial le viene como anillo al dedo. Cortito y estrecho.

A la sueca no le gusta ver matrículas. ¿Qué? Verlas en el golf significa que todos te pasan por encima en las salidas y que eres el que debe meter la bola en green desde más lejos. Pues hoy las verá, juegue con el que juegue.

No importa. Si algo le caracterizó a Sorenstam para ganar 13 títulos en 2002 fue su firmeza con los hierros. Parece que tenga control de putt con cada hierro de la bolsa. Ahí se marca claramente su nacionalidad sueca, esa clase de deportistas solventes al máximo ante la presión y que pueden ser fiables ante cualquier reto. Para Annika el Colonial es un reto... y triunfará.

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Annika ha vivido siempre rodeada del linimento de los vestuarios. Esquió con los pies juntos y jugó al tenis de maravilla. Quiso ser la versión femenina de Björn Borg, el ídolo local. Pero vio ganar a Liselotte Newman el US Open y se animó a no ser menos. Un poco más y borra del mapa a las demás.

A sus 32 años, éste pinta ser el último tren a la gloria mundial. La del golf ya la tiene. Sólo le faltaría ganar a los hombre para ser la Diosa. Ha sentido ya la llamada de la maternidad, como Raquel Carriedo, la Sorenstam de España. Se marchará pronto y en el recuerdo quedará un swing rítmico, muy trabajado y en el que su naturalidad impide que los fallos sean insalvables. El Colonial le espera. Ante ella: Borg.

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