Anzuelo para un incauto
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Aun lado la FIBA, al otro la ULEB, la asociación de ligas europeas. Esa es la guerra, ese es el cisma que vive el baloncesto desde hace cuatro años. Ahora al Madrid se le ofrece salir de la trinchera ULEB, quitarse el uniforme del ejército de los clubs y pasarse al bando contrario, a la alianza ofialista FIBA/FEB. ¿Se ha quedado usted sin competición europea en su colectivo? Pues aquí le ofrecemos una en el nuestro. Sea usted bienvenido con todos los honores. Recordemos la situación. La ULEB controla las dos máximas competiciones continentales del momento: Euroliga y Copa ULEB. La FIBA, tras la quiebra económica de su patrocinador en la Copa de Europa, sacó este año una competición de tercer orden (similar a la Intertoto de fútbol) llamada pomposamente Champions Cup, aunque no hay campeones de prestigio en ella, sino equipos semidesconocidos. Por parte española han intervenido dos clubs de la LEB (competición federativa), Tenerife y Ourense.
En mi opinión, morder ese anzuelo sería un error por parte del Madrid. Aunque se vista de seda, la Champions Cup es un torneo de chiste, complejísimo en su diseño (cuatro zonas, divididas a su vez en subgrupos) y de mediocre nivel deportivo. Basta con citar los cuatro equipos que han disputado su Final Four, en Salónica: Prokom Trefl (Polonia), BC Vetspils (Letonia), Hemofarm Vrsac (Yugoslavia) y Aris (Grecia), que fue el ganador. El Madrid tendría fácil el título, pero a costa de romper un acuerdo asambleario y unánime de la ACB que excluía la inscripción de sus miembros en competiciones FIBA. El Real, digno en la victoria, debe serlo también en la derrota.
