Catanha y Luccin acabaron a tortas
El brasileño agredió al francés tras una entrada de éste último. Ambos se enzarzaron en una pelea que terminó con el galo tirándole dos botellas

Los nervios están a flor de piel en el seno de la plantilla del Celta. Se vio el domingo en Villarreal (con las expulsiones de Luccin y Mido cuando solamente se llevaban disputados 20 minutos de la primera parte) y ayer se vivió un nuevo capítulo durante el primer entrenamiento de la semana antes del derby. Catanha y Luccin acabaron la sesión a tortas, ante la gran sorpresa de sus compañeros, que intentaron separarlos para que no llegasen a mayores. Aun así, fue inevitable.
Todo comenzó cuando el francés realizó una entrada sobre Catanha. El brasileño ya estaba picado de una jugada anterior con Cavallero y no supo aguantar los nervios. Le dio un puñetazo al pivote vigués en su pómulo izquierdo y antes de que sus compañeros tuviesen tiempo de reaccionar, ambos se enzarzaron en una pelea. Los hombres de Lotina intervinieron para separarles y calmar los ánimos, aunque sólo lo consiguieron en parte. Después de que uno de los fisioterapeutas celestes atendiese al galo de la herida en el pómulo, y tras la mediación de Félix Carnero (secretario técnico del club) Luccin respondió a Catanha. Mientras el delantero realizaba ejercicios de estiramiento, el francés le tiró hasta en dos ocasiones una botella de agua, que afortunadamente no impactaron en el Cangrejo.
La situación fue tan embarazosa que el centrocampista celeste se cubrió la cara con una toalla mientas salía del campo para que los periodistas no viesen las secuelas de la pelea. Una vez duchados, ninguno de los dos protagonistas quiso hacer declaraciones. Luccin se marchó rápidamente con una tirita que escondía su herida. Por su parte, Catanha únicamente reconoció que hoy hablaría con su compañero "ya que le veía muy nervioso" y con los medios de comunicación para aclarar los sucedido.
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La plantilla celeste no quiso darle importancia a lo sucedido
Los dos protagonistas no hicieron declaraciones, pero la plantilla no quiso darle importancia a lo sucedido. Félix Carnero reconoció que "es algo que está a la orden del día en casi todas la plantillas. Hay un momento de pique entre dos personas en una disputa por un balón, como hay un momento de enfado en una familia. Se ha hablado en el vestuario y es una pura anécdota". Por su parte, Berizzo afirmó que "son episodios normales, que suceden cuando la competición está a tope. En cualquier trabajo hay roces y enfrentamientos. En estos momentos necesitamos esa tensión. Mal estaríamos si estuviesemos relajados o sin involucrarnos en nuestro objetivo".
