Entrevista Pascua Piqueras

"Hay que despenalizar todo lo que esté en farmacias. Bajo control médico, claro"

Tras 41 años de profesión que incluyen la asistencia a ocho Juegos Olímpicos (todos desde los de Múnich, en 1972) Manuel Pascua Piqueras es el entrenador español de atletismo con más extenso currículo.

Pascua Piqueras
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

Vaya jaleo, maestro. Y ya van unos cuantos seguidos...

—Mire: o el deporte acaba con el dopaje, o el dopaje acaba con el deporte. Lo digo porque los escándalos del deporte penetran más en la sociedad al ser tan atractivo ese mismo deporte. La capacidad de atracción de los atletas es infinita: ese atractivo da salud al país.

¿Cómo es eso?

—Hay países en los que, cuando baja el número de medallas olímpicas, aumentas las enfermedades, el alcoholismo o los accidentes. Pero si el deporte de élite es profesional, es ya un espectáculo, y como tal hay que tratarlo. En ese sentido, hay que cambiar la actitud hacia la élite del deporte, que en este momento vive una situación injusta, de desprotección. Hemos llegado a un atletismo de ricos y pobres, donde los millonarios se mueven en la impunidad porque sus sustancias dopantes quedan impunes. la Ley del Deporte actual debería velar por unas competiciones igualitarias. Y no lo hace.

Razone esa "injusticia".

—Hay tratamientos dopantes que cuestan millones y no se pueden detectar. A un medallista se le descalifica y, automáticamente, su puesto lo ocupa el siguiente clasificado, que no ha pasado control. Si no se detecta todo, a todos, no se puede analizar: no hay rigor. Después, hay intereses. ¿Quién vigila a los vigilantes?

Quiere decir que...

—Que en muchos controles se escoge a la gente por influencias, y que siempre les toca más o menos a los mismos. A Ben Johnson le tocó porque era un pobre tartamudo de Jamaica, aislado de los centros de poder. Ben Johnson no hizo 9.79 por el estanozolol, sino porque siempre se entrenó como una bestia, como a su forma hace El Guerruj en las montañas de Marruecos. Gente como Pavoni y Mayock quisieron entrenarse con Johnson y El Guerruj y abandonaron. No: la clave de todo es estar bien protegido, como...

No siga, que se le ve venir: los Estados Unidos de América y de Bush.

—Hombre, es que yo he ido con un grupo de atletas españoles a Italia, y en el aeropuerto de Roma nos han registrado a muerte. Con nosotros venía un equipo americano, dirigido por el célebre John Smith: habló con los aduaneros, no sé qué les dijo y les dieron vía libre. El sistema actual prima la discriminación en base a influencias: hasta que todos, y digo todos, no pasen el mismo control, un control absoluto, la igualdad no existirá.

Dé alguna idea al respecto.

—Para empezar, es evidente que no todo lo prohibido en las listas antidopantes es nocivo. Es más: el noventaitantos por cien de los productos prohibidos por el COI se venden en farmacias. Se les dan a los niños y a los enfermos. Y no pasa nada.

¿Mete la EPO en este canasto?

—No sé ni quiero saber nada de la EPO, pero he hablado del noventaitantos por cien. Nunca he tratado con atletas ni con médicos que usaran EPO.

Estábamos en la primera fase de la idea...

—Cada atleta debe tener un médico responsable al que se le pidan cuentas de todo. Cada atleta debería ir al control con una cartilla oficial de lo que ese médico le receta. Y bajo la prescripción y responsabilidad del médico, debería valer todo lo que valga para el resto de la población, todo lo que esté en las farmacias, sea lo que sea. Y prohibir lo que se prohíba para todos. De lo contrario, es el desconcierto de ahora, por la imposibilidad de demostrar que las competiciones son legales.

Está muy seguro. ¿Dice "despenalizar"...?

—Despenalizar lo que esté en las farmacias y bajo responsabilidad del médico de turno. Por eso empecé a hablar de la profesionalidad de los atletas que generan el espectáculo. No puede ser que Gurpegui o Alberto García, unos profesionales como otros, pierdan sus trabajos por haber tomado presuntamente algo que está al alcance de cualquier profesional al que se lo puede recetar un médico. No se les pueden prohibir los medicamentos que toma la generalidad de la población. Si es así, habría que analizar también a conductores de taxi, de autobús. O a los diputados: todos son trabajos intensos físicamente y de gran responsabilidad.

Y, yendo más lejos, ¿barra libre...?

—Nadie está hablando aquí de las drogas salvajes que todos podemos imaginar. Pero insisto en la falta de igualdad. Ahora estamos en "Al que Dios se la dé, que San Pedro se la bendiga". ¿Cuántos récords de los actuales son realmente válidos? ¿Cómo se pueden mantener sin ningún problema los récords del bloque del Este, como aquéllos de las alemanas orientales, el de Marita Koch en 400, el de Kratochvilova en 800? ¿Quién explica ahora lo que pasó en Estados Unidos con sus positivos cercanos a Sydney, con Florence Griffith y con Carl Lewis...?

Ya ve lo que pasa en EEUU con la NBA y su relación con los Juegos.

—Pues eso me parece una sinvergonzonería por parte del COI. Es lo que hablo: o todos, o ninguno. Lo que sí va a pasar es que con el sistema que estamos, las ligas profesionales como la NBA se harán su mundo aparte y se despegarán del resto del mercado. ¿Cómo es posible que en Francia, por ejemplo, tengan graves problemas con su ley del dopaje los atletas y los ciclistas en el Tour, y no los tenistas, en Roland Garros...? Pues porque la ATP, la Asociación de Tenistas Profesionales, se ha hecho fuerte y ha impuesto su posición, como la NBA. Así, lo que pasa en Francia también va a resultar insostenible: lo veremos. Y no sólo en Francia.

¿No?

—No: ya sabe que Linford Christie dio un pedazo de positivo por nandrolona, que luego se quedó en agua de borrajas por la intervención directa de la Princesa Ana, la hija de la Reina de Inglaterra, que estaba en el COI por la Federación de Hípica. Ya sabe que la princesa dijo que "un atletas inglés nunca toma drogas". Y el positivo se fue a paseo. ¿Qué me dice?

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Habla usted también de atletas "millonarios" y de atletas "pobres".

— Y no sólo por el dinero que cuestan las sustancias dopantes más caras, sino por la suma de que debe despedirse cualquier imputado que entre en un proceso con el TAS, el Tribunal de Apelación del Deporte: por mis cuentas, el atleta que quiera pelear su positivo, debe gastarse un mínimo de 72.000 euros o 12 millones de pesetas, entre abogados, costas y pago de viajes y dietas de su juez. Si eso no es desprotección...

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