Pobre de mí
Lamentable derrota en Pamplona de un desquiciado Betis, que se adelantó antes de tirar el partido por la borda


A los 25 años del célebre descenso del Betis en 1978, como vigente campeón de Copa, a uno le dan ganas de citar a Mao Tsé-Tung, a Nelson Mandela, al Cachorro de Triana y a los bienaventurados locutores que se van a quedar calvos de tanto querer ocultar descalabros. Pero como estas no son horas, diremos simplemente que el Betis ha perdido el control interior, el crédito exterior y la autoestima que podía quedarle. Todo eso, con la ayuda inestimable de gente de fuera y de dentro de Casa Don Manuel.
En la lista de colaboradores inestimables para que la situación esté como está, si es que está o se le encuentra, se hallan el presidente Ruiz de Lopera, el árbitro Pérez Pérez, el osasunista Moha y ciertos jugadores verdiblancos: Gastón Casas o Alfonso Pérez Muñoz. Tampoco debe quedarse fuera el entrenador, Víctor Fernández. Y tampoco, algunos bienintencionados encubridores que excusan como pueden y venden como triunfal lo que ya es una temporada ridícula.
25 años después del célebre descenso que sellaron la cortedad física de una plantilla de juego sublime, la conspiración de Hércules y Burgos y las miserias inversoras de la directiva de entonces, el Betis triunfal del señor Ruiz de Lopera, no va a descender... porque en esta Liga los hay bastantes más malos. Por cierto, uno de estos presuntos más malos, Osasuna, soltó ayer la penúltima andanada a las pavesas de la armada que Lopera pretendió armar en el verano de 2002.
Si alguien simboliza a la perfección lo que es el Betis actual, ése es Alfonso: con este jugador como titular, el Betis bajó a Segunda hace tres años. En los últimos tiempos, en clara decadencia física y de rendimiento, sus intenciones pasan por garantizarse un último contrato, sea como sea, aunque sea a la baja.
El problema es que las intenciones de Alfonso coinciden con las del presidente Lopera, que está dispuesto a ofrecer al decadente jugador a su entrenador, Víctor Fernández (?), como refuerzo de lujo, con 31 años cumplidos a finales del verano. En la actualidad, Alfonso es el rayo que no cesa, pero en forma de lesiones. Si éste es el refuerzo, así le va a ir al Betis.
El Alfonsito de los últimos tiempos se ve excitable: irascible. ¿Porque no ve claro su futuro, como de costumbre...? En Bilbao se ganó a pulso una tarjeta innecesaria con el partido irremisiblemente perdido: esa amonestación le impidió jugar contra el Espanyol, una semana después, un partido bastante vital.
Noticias relacionadas
Ayer, el debilitado Betis empezó ganando al endeble Osasuna con un buen testarazo de Juanito en saque de esquina. Un colosal fallo de Prats que aprovechó el listo Moha valió el empate: en menos de cinco minutos, el Betis se despeñó. El nefasto Pérez Pérez lo acabó de arreglar para Osasuna con un penalti que sólo él le pita al actual Betis.
Víctor intentó arreglar las cosas en la segunda parte con Varela y Casas. Lo que hizo este último fue llevarse la tarjeta roja al meterse donde no le llamaban: en un baile de tangana que Alfonso empezó con Josetxo. Fernando pudo empatar, pero se topó con un poste de Sanzol. Assunçao y Joaquín no estuvieron. Alfonso, sí. Claro. Tiene que renovar porque sí.