Catarata de fracasos
Se quita a Herreros, que tenía el objetivo personal de convertirse en el máximo anotador de la historia ACB, y todos los demás jugadores del Madrid ofrecieron esta nefasta temporada un rendimiento muy inferior al de la pasada en puntos y rebotes, que son parámetros fundamentales en baloncesto. O sea, que no encontraron motivación alguna para rendir individualmente al nivel acostumbrado. Gran fracaso, pues, de Imbroda, que hizo inferiores a unos jugadores que no parecían tan malos. Al menos no tanto como para estar no sólo entre los peores de Europa, sino también de España.
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Fracaso del entrenador por su incapacidad, fracaso de los jugadores por su actitud, fracaso de Sainz, que aún no sabemos para qué fichó por el Madrid, fracaso de Valdano que, como director general, no intervino para arreglar la situación, y fracaso de Martín Marín, que es el asesor de Florentino en materia de baloncesto. Dada la catarata de despropósitos, ha llegado la hora de que Florentino intervenga para que marque el rumbo que debe tomar la sección. El actual, desde luego, no le vale. Destinar 3.000 millones para embargar, además, el futuro del club, no está en la línea del presidente.
Florentino no llegó al Madrid para poner orden en el baloncesto. Con que no le diera problemas ya era suficiente. Pero ahora se encuentra con que ha de intervenir. La situación no puede ser peor. Tiene una plantilla cara, que no ha ofrecido resultados deportivos ni económicos, va a a seguir cobrando y la próxima temporada la previsión de ingresos es mínima, porque no habrá derechos de televisión ni taquillas europeas. Una vez que ha llegado el crac sólo hay dos caminos: hacer un equipo de estrellas u otro acorde con los ingresos que aporte. Y de ésta decisión sí será responsable el presidente.
