Primera | Espanyol

Leverkusen: casi fuimos campeones

Los penaltis negaron el título al verdugo de Borussia, Inter y Milán

<b>LOS ONCE DE CLEMENTE</B>. El equipo que jugó la final.
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Han pasado ya quince años de esa "hazaña" como dice Clemente. Quince años justos desde ese 18 de mayo de 1988, día en el que el Espanyol se proclamó subcampeón de la Copa UEFA. Pudo ser el número uno, pero perdió en Leverkusen, ante el Bayer, en los penaltis, después de dejar escapar un rotundo 3-0 del partido de ida en Sarrià. "Estuve una semana sin poder comer", confiesa Ferran Martorell, el entonces adjunto a la presidencia de Antonio Baró.

Javier Clemente era el entrenador y dejó en el banquillo a Lauridsen, Valverde y Pineda, tres de los mosqueteros que habían abanderado el impecable caminar del equipo por la UEFA. Borussia Mönchengladbach, Milán, Inter de Milán, Viktovice y Brujas se rindieron a ese grupo de jugadores que había finalizado la Liga anterior (la del playoff) en tercera posición.

Y el 18, Leverkusen se tiñó de blanquiazul con 4.000 camisetas, bufandas, gorras y cientos de ilusiones más. Las calles de la ciudad alemana vivieron un rosario de celebraciones previas a lo que se presumía iba a ser la gran fiesta nacional del españolismo. Pues no. El destino le tenía preparado una sorpresa en forma de una segunda parte desastrosa y de tres penaltis fallados por Urkiaga, Zúñiga y Losada en la tanda decisiva.

Ahora, en 2003, Clemente vuelve a ser el entrenador del Espanyol. Un club que ha pasado momentos buenos (los años de Camacho, Flores y del gran Tamudo) y malos (dos descensos). Hoy en día se mantiene ahí, luchando por subsistir en un fútbol loco. Tan majara que está a punto de mandar al Bayer Leverkusen a Segunda... y eso que en 2002 fue finalista en Champions.

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