¡Cuatro meses de vacaciones!
Lo mismo los jugadores del Madrid de baloncesto se encuentran esta tarde con cuatro meses de vacaciones por delante. La liga regular termina hoy y la próxima no comenzará hasta finales de septiembre. Después de perder los dos partidos contra el Barcelona, los dos contra el Pamesa, los dos contra el Caja San Fernando, los dos contra el Estudiantes, los dos contra el Auna Canarias, los dos contra el Breogán, contra el Granada y el Girona en casa, también en Málaga y Alicante, es evidente que la plantilla no ha puesto mucho interés esta temporada en disputar los playoff por el título.
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En un partido se puede fallar, en otro salir mal las cosas, también se admite la derrota ante un equipo superior, pero tantas suenan a que la plantilla se ha tomado un año sabático. De nada vale dejarse la vida en el Palau cuando ante otros rivales han faltado actitud y disposición en los jugadores. Ahora tienen sólo un partido por delante en el que aún dependen de sí mismos. La derrota les dejaría a expensas de terceros y les descalificaría como profesionales. Es duro decirlo, pero ya no les queda ningún margen de error después de siete meses jugando al tran tran sin que Imbroda pusiera remedio.
No es un buen profesional quien condena al club que le paga no sólo al fracaso deportivo, sino también al económico. Porque un club cobra según la clasificación obtenida, porque un club tendrá más ingresos si juega más partidos en casa y ahora, tras haberse quedado sin los tres de la segunda fase de la Euroliga, puede quedarse sin los seis mínimos que aseguran los playoff en caso de alcanzar la final. Y, lo que es peor, esta plantilla con jugadores que cobran más de cien millones al año, amenaza con dejar al Madrid sin Euroliga la próxima temporada. Su premio serían cuatro meses de vacaciones... ¡pagadas!
