Vapuleado por alinear a Flavio con Cambiasso

Vicente del Bosque provocó en Turín el estupor general cuando se supo que apostaba por Flavio y Cambiasso en el doble pivote. Una decisión inesperada, ya que se trata de dos jugadores sin ritmo, sin tensión ni fuerza para un pulso con el durísimo equipo italiano, abanderado por Davids, Tacchinardi, Tudor y Montero.
La previsión táctica apuntaba hacia un Madrid con tres centrales, ante la ausencia de Makelele, pero el entrenador blanco se decantó por situar a Raúl en punta, herido y solitario, y meter a Guti entre líneas, sin recorrido y ahogado. El experimento le salió fatal a Del Bosque y no sorprendió a casi nadie, pues las posibilidades de que Cambiasso y Flavio impusieran su jerarquía en el robo de balón resultaban mínimas.
Desde dentro del club y, por supuesto, en la Prensa especializada, se le pasa factura a Del Bosque por esta apuesta arriesgadísima. Flavio no tiene el mínimo crédito en los estamentos del club, ya que ha decepcionado en cuantas oportunidades se le han concedido. Florentino pagó 4.000 millones de pesetas por él justo al acceder al club, y aún le duele la firma de aquel talón. (Makelele estaba firmado por Sanz).
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En cuanto a Cambiasso, es público su bajón de juego progresivo desde que llegó. El propio Cuchu comentó a su compañeros que jamás pensó que Del Bosque iba a darle la titularidad en Turín. Desde hace meses es una pieza de recambio aceptable, pero nada más.
¿Y Portillo? El segundo foco de críticas contra Del Bosque se refiere a su pasividad en los minutos finales, con 3-0 (luego 3-1) disponiendo de un cambio que no quiso utilizar. Portillo y Morientes se comían las uñas en el banquillo, viendo al Madrid estrellarse en el área de la Juve. Lo normal es que al menos por unos minutos hubiera saltado un ariete más, en busca del remate o del rebote que provocara el segundo gol. Pero el mister no lo consideró oportuno.