El retraso de Atenas no tocaba ayer
Seiscientos representantes del deporte y 95 federaciones internacionales más que deportes hay, pero igual que aquí la colombofilia es deporte, por ahí fuera también consideran tal el bridge llevan reunidas desde el lunes en Madrid para debatir los problemas del deporte. Llega Rogge, el presidente del Comité Olímpico Internacional, y nadie abre la boca sobre la enorme preocupación que causa el colosal retraso que llevan las obras de Atenas, donde tienen que celebrarse los Juegos Olímpicos el próximo verano. Rogge incluso abrevió su intervención para eludir el auténtico problema.
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Rogge tenía que haber hablado durante media hora. Apenas lo hizo durante cinco minutos para decir lo contento que se sentía por estar en Madrid. Un centenar de personas siguieron su alocución, en un aforo en el que caben tres mil. La gente debía estar aún de sobremesa es lo que menos cabe esperar a las tres y media de la tarde, acicalándose para acudir a la recepción del Rey, que viste mucho, o para ir a los toros, que ayer había corrida grande. Y si queremos pensar bien, estarían aún debatiendo las interesantes conclusiones de la Convención que les tiene en Madrid desde el lunes gratis total.
El deporte como instrumento para el cambio, El deporte como fuerza de cambio, Negociar la complicada situación de la ética en el deporte, Diseñando para el deporte, Diseñar y construir un legado a partir de un evento son algunos títulos de las sesudas conferencias que han traído a Madrid a los jerifaltes del deporte invitados por el ayuntamiento. Y de los problemas de Atenas, ni pío. Se habla en los pasillos, pero no en la Convención, porque eso no toca. Y Rogge, también ni pío porque tampoco debe saber qué decir. Pues qué bien. A ver si el comité ejecutivo de Rogge se atreve hoy a plantearle el tema.
