Rogge elude el caos de Atenas
El presidente del Comité Olímpico Internacional evitó pronunciarse ayer en Madrid sobre los tremendos retrasos en las obras de los próximos Juegos

Atenas 2004 da miedo. No hay nada más que ver las imágenes publicadas ayer por este periódico, en las que se recoge una antología de ruinas en lo que dentro de poco más de un año deberá ser reluciente escenario olímpico. Seguro que al belga Jacques Rogge, presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), también le da miedo la situación, pero ayer, en Madrid, se hizo el sueco. Y se despidió a la francesa, aunque sin despedirse del todo.
Estaba en la capital de España, candidata a los Juegos de 2012, participando en la Convención Internacional del Deporte, y ni se ocupó del retraso en las obras de la capital helena. Un retraso evidente, monstruoso y quizá imposible de remontar, que pone los pelos de punta a casi todos.
Pero Jacques Rogge se hizo el sueco porque no quiso saber nada del problema. Y se despidió a la francesa porque estaba previsto que hablara media hora y sólo habló cinco minutos, sin que hubiera lugar a pregunta alguna. Dijo cuatro vaguedades ante un auditorio escaso y pasivo y puso pies en polvorosa. Pero no se despidió del todo, porque hoy vuelve. Y debería explicarse.
Y de lo que habló en esos cinco minutos mal contados, ni una palabra sobre el problema ateniense, que, en cuanto al Olimpismo respecta, es la madre de todos los problemas. ¿Esconder la cabeza ante lo que se viene encima, como dicen que hacen los avestruces? Esta actitud del máximo jerarca olímpico sería todavía más peligrosa que ese retraso espectacular en la próxima sede de los Juegos.
Lo cierto es que ayer se esperaba que el máximo dirigente olímpico, el sucesor de Juan Antonio Samaranch, agarrase al toro por los cuernos. Pero no hubo tal y Rogge hizo como si no pasara nada, como si las penosas ruinas deportivas atenienses fueran gloriosas, como las del Partenón.
Hoy la Ejecutiva del COI, que Rogge preside, se reunirá con la Asociación de Federaciones Internacionales de Deportes de Verano, y ahí sí tendrá que dar explicaciones. Porque, sí, Atenas atemoriza.
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