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Atenas es un caos a un año vista

Las obras de algunas instalaciones no han empezado, las federaciones van a pedir explicaciones a Rogge y el Gobierno griego veta las fotos no oficiales

<b>LAS RUINAS DEL KARAISKAKI</B>. Se supone que para reconstruir el histórico Estadio Karaiskaki se necesitarían 40 meses: estas son sus ruinas actuales, el pasado jueves 8 de mayo.
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

Las ruinas más modernas de Atenas son las presuntas instalaciones para los Juegos de Verano de la XXVIII Olimpiada. "Yo le garantizo que todas las obras estarán terminadas en el último día, aunque ustedes, españoles, no lo crean. No sé cómo ustedes piensan que no será así, porque España, Italia y Grecia son iguales: lo dejan todo para el final. Los Juegos serán en Atenas", jura el taxista Nikos Theofilopoulos, que acompañó a los enviados especiales de AS por los rincones más insólitos del itinerario olímpico.

Puede que Theofilopoulos, un habitual en el aeropuerto internacional Venizelos, tenga parte de razón. Pero un año antes de los Juegos de Sydney 2000, todas las instalaciones de la capital de Nueva Gales del Sur estaban operativas, los atletas podían entrenarse en ellas y se operaba sobre realidades, no sobre proyectos o ruinas, como reconocen en el mismo Comité Olímpico Internacional (COI).

El Premio Nobel Günter Grass definió así a la Varsovia posnazi: "Una sola ruina". Grass se encontraría en Atenas casi como en Varsovia, menos los nazis más tres maldiciones: el brutal calor, la demoledora polución y el desmandado parque de vehículos: todo junto, es la expresión más moderna del infierno más ruinoso y salvaje. Allí, la ruta habitual de los mensajeros motorizados son las aceras.

Un mensajero más famoso, el campeón Fildípides jamás hubiera podido culminar en estos días su agónica carrera de 250 estadios o 42.195 metros para contar a los atenienses la victoria maratoniana sobre los persas: la carretera está levantadísima.

Hoy es imposible llegar al aeropuerto Venizelos desde el centro de la ciudad en menos de 70-80 minutos. Todas las horas son punta. El calor de agosto atacará las afecciones respiratorias

Se tarda un mínimo de una hora desde el Estadio Olímpico del barrio de Kalogresa hasta la Villa Olímpica, casi finalizada... y con las carreteras de acceso en estado virtual. No es lo peor.

El Estadio Karaiskaki, que vio el último partido oficial de Gento, en 1971 y, renovado, debe albergar la competición de fútbol, está en proceso de demolición tras prospecciones y la negociación con el Olympiacos. Para su reconstrucción, se precisa un mínimo de 40 meses. Cuadrillas de albaneses trabajan en las ruinas crepusculares del Karaiskaki, con magros jornales. Quieren aumento. Misión poco posible.

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La estructura del pabellón de boxeo, en Peristeri, tampoco se ve. El Estadio Olímpico, hecho un almacén, parece intocado desde 1982. Nada de cúpula calatraveña. El Ministerio griego del Interior veta el acceso y las fotos extraoficiales al Olímpico y al Centro OAKA, donde sí crecen los pilares que proyectó Calatrava.

Las federaciones internacionales de verano, reunidas en Madrid pedirán hoy explicaciones a Rogge: ahora ya saben por qué.

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