Euroliga | Campeones

Euroéxtasis culé

Miles de seguidores acompañaron a su equipo de baloncesto por las calles de Barcelona. Fiesta azulgrana en la celebración de su primera Euroliga

<b>GIRA TRIUNFAL.</B> La plantilla barcelonista se desplazó ayer en autobús descubierto para cumplimentar los diversos actos oficiales. En la imagen, el paso por la plaza de Sant Jaume.
Josep Margalef
Redacción de AS
Actualizado a

Aún resonaban en Barcelona los ecos de las 17.000 gargantas que en el Palau Sant Jordi empujaron al Barça a lograr su gran sueño europeo, cuando ya empezaban los actos de la celebración oficial del título más anhelado por el club y por la afición. Un título que coloca al Barcelona en la élite europea de pleno derecho tras dos décadas de ser el eterno aspirante.

Miles de seguidores barcelonistas se lanzaron a las calles de la ciudad tras el bocinazo final en el Sant Jordi. La fuente de Canaletas volvió a ser el centro de reunión de unos enfervorizados seguidores, quizás hartos de los fracasos del equipo de fútbol y de cuatro años en blanco del eterno rival culé, que hicieron recordar aquella noche de mayo de 1992, cuando toda la ciudad y toda Catalunya vivieron el éxtasis del primer título europeo del fútbol azulgrana.

La noche del triunfo, en el cuartel general del equipo de baloncesto, el hotel Abba Garden de Esplugues, a unos cinco kilómetros del centro de la ciudad, la plantilla, los directivos y sus familias disfrutaron de una cena privada que acabó con un brindis por el título a los sones del himno del club. De madrugada, algunos de ellos se perderían en un local de moda de la ciudad.

La mañana de ayer empezó con declaraciones de Salvador Alemany, presidente de la sección de baloncesto, ratificando su decisión de no presentar su candidatura a la presidencia del club, aunque sí de seguir trabajando dentro de él. Nuevamente, el máximo responsable de la sección daba una lección de humildad a todos aquellos que buscan su promoción por medio de los éxitos del club.

A las seis y media de la tarde empezó la celebración oficial del título. La plantilla y los directivos iniciaban el recorrido, en un autobús descubierto, desde el Palau Blaugrana a la Basílica de La Mercé, patrona de la ciudad, donde se realizaba la ofrenda del trofeo. Allí mismo Dejan Bodiroga daba una muestra más de que su calidad humana es aún superior a la deportiva, acercándose a todo aquel que quería darle la mano o, simplemente, tocarle.

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Cinco minutos después de las ocho de la tarde llegaba el éxtasis a la Plaza de Sant Jaume, donde miles de seguidores, la mayoría muy jóvenes, volvieron a repetir los cánticos de la noche anterior en el Sant Jordi. Hace apenas dos meses estos mismos protagonistas celebraron allí la Copa del Rey, pero ayer era especial: lo más grande a lo que se puede aspirar en el baloncesto europeo.

Joan Clos, alcalde de la ciudad, recibió el trofeo en el Ayuntamiento y desde el balcón, el capitán Rodrigo de La Fuente, en catalán, dedicó el título a Alemany. Ya en la Generalitat, Artur Mas (Jordi Pujol excusó su ausencia en una carta que leyó Alemany) felicitó a los campeones.

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