Al fin, el Barça
En su sexta final, el equipo azulgrana logró la corona europea ante el Benetton


No podían fallar y no lo hicieron. Se lo debían a esos miles de aficionados que llevaban casi veinte años esperando este momento para olvidar noches amargas de finales perdidas (cinco) y de Finales a Cuatro con regreso amargo (siete). Esta vez no fue la magia del Palau Blaugrana sino el volcán humano del Sant Jordi, lo que llevó al Barcelona a cumplir, por fin, su sueño más perseguido: la Euroliga, la máxima corona del basket continental.
Quizás sea cierto que el Barcelona formó esta temporada la plantilla más poderosa de su historia para lograr este título, pero también lo hizo el Benetton. De esta forma, dos estilos totalmente opuestos, dos grandes equipos, brindaron un choque de poder a poder. Pero en uno de ellos había una motivación especial, la conciencia de una noche histórica, y no falló.
Una táctica genial de un pequeño gran hombre llamado Svetislav Pesic, ejecutada por el hombre en el que se depositaban miles de esperanzas barcelonistas, Dejan Bodiroga, logró hacer realidad ese sueño. Con él, otros hombres como Gregor Fucka o el capitán Rodrigo De La Fuente, extraordinario en defensa, estuvieron también a su altura.
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Pesic hizo ver a sus jugadores que eran mejores que los de Messina y esto se reflejó en la cancha donde sólo fugazmente el cuadro de Treviso logró estar por delante en el electrónico (19-22, minuto 8).
A partir de ahí y tras un segundo cuarto decepcionante del Benetton (19-9 para el Barcelona), con un rotundo 42-30 en el marcador, ya sólo hubo un equipo que mandó en el Sant Jordi. Los de Messina equilibraron la contienda en el tercer cuarto (47-47), pero Fucka y Femerling, primero, y Navarro, en sus únicos momentos fulgurantes, junto a Bodiroga, redondearon la faena (69-58, min. 38). Era el adiós a veinte años de pesadilla...