Txapela mecánica
La Real ya es colíder. Un penalti involuntario de Poli a Kovacevic abrió un partido espectacular. Inmenso Nihat.


La Real juega para quitarse el sombrero. Ellos no. Ellos que se pongan la txapela porque van camino de hacerse la foto de txapeldunak (campeones) como ya hicieran en 1981 y en 1982. Qué manera de jugar. Los hay que lo hacen más estético (el Real Madrid, a días), pero nadie tan rápido y con tanta precisión. Partidos como éste, al que contribuyó generosamente el Mallorca, son los que le dan a un equipo el buqué de campeón, el derecho a ser temido.
La Real no midió el riesgo, prefirió asumirlo. Salió como avisó Denoueix: al ataque. Tan decidido estaba el técnico galo que puso a Tayfun (otro atacante) a calentar desde el primer minuto de partido. Eso es querer ganar.
A los tres minutos apareció por primera vez Nihat. Al galope hasta la línea de fondo le puso el balón a De Pedro para cebarse. De Pedro es zurdo y el balón le llegó a su pierna derecha, la tuerta, pero no se le ocurrió hacer una rabona (lo siento, Tote), sino que la reventó a diestras. Mal, pero la opción era segura.
Al problema de la baja de Riera se le sumó a Manzano la lesión a última hora de Pandiani. Biagini parcheó la alineación. El argentino era por primera vez titular, pero se le vio lo mismo que cuando no juega.
Posiblemente los primeros 20 minutos (ocho ocasiones) fueron los más fogosos de toda la Liga. Si uno pudiera elegir, impondría que los partidos nunca salieran de esa dinámica... la ocasión de De Pedro, un sombrero de Etoo cuyo remate le birló Biagini, un mano a mano de Nihat con Leo Franco, un disparo de Ibagaza de los de ¡uy!, una escapada de Nihat (no era fuera de juego)...
La Real recordó en todo a la que en media hora le hizo al Madrid en Anoeta un 4-1, sólo que esta vez tuvo menos acierto. Le sonrió la suerte en forma de penalti. Kovacevic se escapó y cuando tenía armada su pierna para el disparo se cruzó por detrás Poli. Derribo, para unos voluntario y para otros no.
El secreto de la Real lo tiene trabajado Denoueix. Junta sus líneas hacia atrás y deja correr el aire entre los delanteros y la portería contraria. De ahí que siempre haya metros para la carrera de Nihat, las entradas por banda de Karpin y De Pedro y tiempo suficiente para el desmarque de Kovacevic.
Así llegó el 0-2, con Karpin apareciendo por sorpresa. De sobra sabe el ruso que muy pocos son los defensas que al correr giran su cabeza para mirar por detrás de sus hombros. Y ahí aparece él. Letal.
El partido nunca estuvo cerrado. El Mallorca miraba para adelante de igual modo que la Real. Manzano quitó a Niño (qué pesadilla sufrió con Nihat) y sacó a Vicente, y lo primero que hizo Vicente fue mandar un cabezazo al larguero.
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Manzano movió pieza en la segunda parte. Enrocó al rey Ibagaza a la izquierda y montó un doble pivote con Marcos y Harold Lozano. Bueno, que Ibagaza jugase tendido a la izquierda es una mentira. Ibagaza jugó liberado y por donde quiso.
Pero el acierto fue sacar a Carlos, que descorchó el tapón defensivo de la Real. Entre Carlos e Ibagaza volcaron el partido hacia el área donostiarra. Sólo supo acertar Etoo, y casi el Turu Flores en un difícil remate de nuca. 1-3 y la Real huele a campeón como el que más.