Koljoz Alcaraz
Koljoz": típica explotación colectiva de la Rusia soviética donde la mera posesión de un teléfono podía ser frenesí capitalista, lujo desmedido o conspiración contra el Padrecito Stalin. Los koljoses más potentes eran honrados con el nombre de Vladimir Ilich Lenin: por ejemplo. Con la fe del colectivismo, los hijos de Stalin y de los koljoses humillaron al Reich: anda que no queda lejos todo esto.
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Pues el camarada Lucas Alcaraz, hijo del diputado comunista Felipe Alcaraz, ha edificado con mínimos recursos todo un koljoz blanquiazul a orillas del río Odiel. Comparados con los de los capitalistas de Sevilla o Madrid, sus recursos son como los de aquellas granjas soviéticas para las que el teléfono, la luz eléctrica o un simple tractor eran una bendición de Joselito Stalin.
A Lucas Alcaraz no le gusta hablar de lo que hablaba con su padre. Pero alguna vez ha dicho que "de él me ha quedado la importancia de lo colectivo: en el fútbol, eso equivale a aquello de lo que un equipo es capaz cuando los egos quedan aparcados". En tal filosofía, cada gol es un átomo de supervivencia arrebatado al enemigo capitalista. Y así, el koljoz de Alcaraz ha puesto en ridículo al Sevilla y al Betis de los delirios de grandeza, asusta en la final de la Copa del Rey y muerde la retirada del Irreal Madrid: rabona de Tote no es galaxia. Sin el Maestro Jedi Zidane, la fe iluminada de los koljosianos de Alcaraz es La Fuerza. Con su organización, el Real Madrid sería tan invencible como la Rusia soviética. Y, ¿qué podría hacer el hijo de Felipe Alcaraz con el Maestro Jedi Zidane, el Jedi Raúl y Luke Ronaldo? Qué buen personaje se perdió Boris Pasternak: "Koljoz Alcaraz".
