Si no gana el Barça no será el acabóse
Dicen que el Barcelona ha hecho esta temporada un equipo por y para la Euroliga. Sabedor de que la final se jugaría en su casa, fichó a Pesic, el entrenador que hizo campeona del mundo a Yugoslavia, y a Bodiroga, el mejor jugador europeo que se ha resistido a caer en las tentaciones de la NBA. El ambiente que se ha creado es de ahora o nunca, de que si los azulgrana no ganan esta vez la Euroliga, que es la Copa de Europa de toda la vida, será el fin del mundo, el acabóse. Parece una exageración. Como si el Barcelona no hubiera tenido a su alcance en años anteriores ganar el título soñado.
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Por lo pronto, no será la primera vez que la final se dispute en su ciudad, lo que ocurre es que en 1969 y 1998 el equipo ni siquiera se clasificó para jugar la Copa de Europa. En 1990 y 1995, años en los que Zaragoza esperaba a los finalistas, sí la jugó. Aprovechó la ocasión en el 90 y con todo el ambiente a su favor, perdió. En el 95 no llegó a la final, sí el Madrid, que aprovechó jugar en casa y sumó su Octava. Por aquellos tiempos jugaban en el Barcelona unos tales Epi, Solozábal, Jiménez, Trumbo, Norris... Luego, en otras finales disputadas, aparecieron otros tales Karnisovas, Djordjevic, Gasol...
O sea, que no parece que sea ésta la primera vez que el Barcelona se deja la vida para ser campeón de Europa. De otra manera no hubiera disputado cinco finales. Su desgracia es que las perdió todas, que ya es difícil. El Barcelona es el quinto equipo que en más finales ha estado de los 29 que las han jugado y uno de los ocho que nunca han ganado. No será por falta de oportunidades, lo cual hace confiar más en su victoria por una simple cuestión estadística que por otras razones. En Europa, cualquier equipo que haya jugado tres finales, y hay doce, ha ganado al menos una. Menos el Barcelona.
