Ahora o nunca
El Barça aspira a su primera Copa de Europa de baloncesto en un Sant Jordi azulgrana. El CSKA ruso es su primer rival en la Final Four que arranca hoy

El Barça inicia hoy un duelo con su propio pasado. Un pasado lleno de decepciones en sus sucesivos asaltos al más importante título del baloncesto europeo. Esta vez lo tiene todo a favor para conseguirlo: juega en casa y tiene un gran equipo.
En un emblemático Palau Sant Jordi vestido de azulgrana, el Barcelona iniciará hoy su enésimo ataque. Su rival, un CSKA (cuatro veces campeón) que ya olvidó su pasado marxista y que vive del capitalismo americano: la espectacularidad del base Holden y la intimidación de Alexander, un pívot de pasó fugaz por el Tau.
No será fácil, pero esta vez los buenos están de su lado. Pesic y Bodiroga no están aquí para perder; además, es que no saben. Juntos destrozaron a la Argentina de Oberto en el Mundial, y nadie les va a parar.
Pesic sabe rodearse de cracks. Juan Carlos Navarro abanderará el barcelonismo puro aclamado por 10.000 seguidores en la grada del Sant Jordi. Dueñas reforzará el muro en la pintura y el resto... la defensa. Pesic sostuvo en AS en una memorable cena que "no se puede ganar sin defensa". Pues eso. Y, también estará Saras Jasikevicius, el lituano a la sombra de Bodiroga. Dicen que en sus manos estaría el triple decisivo. ¿Tendrá esa oportunidad? Aíto ya no está...
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La afición culé vive horas de emoción contenida. Paralizada por la sequía de títulos futboleros, sólo se podría saciar con una Euroliga de baloncesto. ¿A la novena irá la vencida? Son demasiadas incógnitas. Si cae el CSKA esperan los italianos (Benetton o Siena). Desde Rusia viene, sin amor, un ejército de currantes entrenados por el padre de todos los yugoslavos: Dusan Ivkovic. Hasta Alexander Gomelski, el presidente del club, atemoriza. El zorro plateado representa lo más exitoso en los últimos 40 años. De su ingenio nació ese TSKA de Tkachenko, techo de Europa durante tanto tiempo. Los tiempos han cambiado y la T pasó a ser C; y Volkov, Tarakanov, Tikhonenko dejaron su historia para que la llenaran Papaloukas, Savrasenko, Songaila y Khryapa: griegos, lituano, ucraniano...
Es el ahora o nunca para el Barça. Acabar con el pasado y ser, por fin, campeón de Europa.