Balonmano | Copa EHF

El Barça espera acabar con dos años de sequía

Tiene doce goles de ventaja para sentenciar en el Palau al Astrakán

<b>QUIEREN FIESTA.</B> Enric Masip, durante un partido europeo.
Josep Margalef
Redacción de AS
Actualizado a

Después de tres años, el Palau Blaugrana volverá hoy a vibrar con la consecución de un nuevo título continental para las vitrinas del equipo de balonmano del Barcelona; un título, el de la EHF, el único que no había ganado hasta ahora y que pondrá fin a dos temporadas amargas en las que otros dos se escaparon de este mismo escenario.

Un extraordinario encuentro en el partido de ida (23-35), disputado en la pista del Dynamo Astrakán, el rival ruso de esta final (la vigésima que disputa el equipo de Valero Rivera), dejó sentenciado el título en favor del equipo catalán.

Hoy, a partir de las 16:30, el Barcelona disputará el encuentro de vuelta ante el equipo ruso y revivirá de nuevo, quizás con menor emoción, la fecha del 29 de abril del 2000, cuando lograba su último título continental: su quinta Copa de Europa consecutiva al derrotar al THW Kiel por 28-24 tras remontar el 25-28 de la ida.

El propio Valero Rivera espera que la afición acuda en masa al encuentro: "Me gustaría que viniesen muchos aficionados para celebrar juntos el título. Celebrarlo será una nueva fiesta y una bonita forma de olvidar la amargura de las finales europeas perdidas".

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Pero la fiesta será breve, porque el próximo miércoles, en la pista del Ademar León, los barcelonistas se juegan materialmente casi todas sus opciones para lograr el título de la Liga ASOBAL.

El equipo ruso llegó a Barcelona sabedor de que poco puede hacer. El técnico Alexei Pchelyakov sigue teniendo lesionado al extremo Dmtri Slachtchev, máximo goleador, aunque podría jugar algún minuto. Sí contará con el lateral izquierda Gueorgui Zaikine y el extremo Pavel Baskhine.

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