Se secciona el brazo a la altura del codo para sobrevivir
El alpinista Aaron Ralston es el nuevo héroe nacional en EEUU, donde este tipo de historias se pagan a precio de oro en las productoras de cine y las editoriales.
Aaron Ralston, un alpinista estadounidense, se seccionó un brazo con una navaja y se practicó un torniquete para sobrevivir tras haber permanecido atrapado cinco días bajo una roca de 90 kilos en un cañón al sureste del estado de Utah.
Ralston, de 27 años, fue descubierto por unos excursionistas tras haberse seccionado el brazo por la zona del codo y haber utilizado sus aparejos y anclas de escalada para descender el cañón en busca de refugio, según indicó la policía.
Un tipo hecho de otra raza
"Este tipo es un héroe de raza rara", declaró el sargento Mitch Vetere. "Ha tenido unas ganas de vivir que la mayoría de la gente no tiene", y tras haber pasado lo que ha pasado "está claro que tiene unas ganas de vivir inusitadas", adjuntó. "Es increíble. Jamás he visto nada como esto", manifestó Vetere.
Ralston efectuaba una ascensión al cañón 'Blue John', cerca del parque nacional de Canyonlands, cuando se produjo el accidente. "Se amputó el brazo con su navaja y descendió 21 metros antes de comenzar a andar hasta ser encontrado por los excursionistas", precisó la policía.
Sin perder la consciencia se hizo un torniquete
"Ha sido consciente en todo momento de lo que pasaba y ha sabido mantener la calma", señaló el sargento Vetere. Ralston, que sabe perfectamente cómo aplicar primeros auxilios, cortó su hemorragia practicándose un torniquete para cerrar venas y arterias.
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Lo único que pidió el alpinista a los excursionistas fue agua, ya que se encontraba desde el martes sin ingerir líquido alguno. "Su estado es totalmente satisfactorio teniendo en cuenta las calamidades por las que ha pasado", indicaron fuentes del hospital de la localidad de Grand Junction, al que fue trasladado.
Los servicios de rescate tratarán de encontrar el brazo amputado, pero los médicos admiten que hay muy pocas oportunidades de poder volver a implantarlo. "Puede que haya perdido el brazo, pero si no hubiera tomado esa decisión no hubiera salido vivo", finalizó el sargento Vetere.