Montgomery busca el cielo en México
A 2.300 metros de altura el aire tiene el 30% menos de resistencia


Debería ser ilegal. Por falta de respeto. Porque ese Estadio Olímpico de la Ciudad Universitaria mexicana en el que Tim Montgomery intentará mañana hacer explotar el récord mundial de 100 metros debería estar cerrado a mascaradas ligadas a la mercadotecnia: se trata del Estadio de los Héroes.
Allí, en octubre de 1968, justo tras la matanza de la Plaza de las Tres Culturas, un grupo de elegidos, la mayoría vinculados al Black Power, el Poder Negro, asombraron al mundo con proezas sobrehumanas.
Los Juegos Olímpicos de México 68 y de la altitud del Distrito Federal (2.300 metros, 30% menos de resistencia del aire) asistieron al estallido de ocho plusmarcas mundiales masculinas. Los fantásticos 43.86 del formidable Lee Evans en 400 lisos, duraron en la cima 20 años, hasta los 43.29 de Reynolds en 1988. Los 8.90 de Beamon en longitud aguantaron 23 años: hasta el Mundial de Tokio, 1991.
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Los 19.83 de Tommie Smith en 200 cedieron ante los 19.72 de Pietro Mennea en 1979: en esta misma pista mexicana. Y con Mennea sólo pudo Michael Johnson en 1996, en Atlanta, en los trials y en los Juegos.
Montgomery ya está en México para ese bolo de mañana en el que reaparece Cathy Freeman (en 300) y al que Greene no ha querido ir. Si bate su récord de París (9.78), la marca tendrá el asterisco de conseguida en altitud. Y lo que jamás tendrá será el halo de los héroes: el del Black Power, el Poder Negro. No esto.