Vela | Desaparición

Aparece el velero de Isidoro Arias, pero sin la zódiac

La familia cree que hay posibilidades todavía de que se encuentre con vida.

Agencia de Noticias
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El barco de vela del español Isidoro Arias, que desapareció hace 38 días a 600 millas de la isla británica de Santa Elena, fue localizado en las cercanías del Golfo de Guinea sin su único ocupante a bordo y sin la zódiac, aunque sí con su motor y con signos de abandono reciente.

El abogado de la familia del desaparecido, José Ignacio Iglesias, aseguró que de la ausencia de la zódiac le informó el patrón español de una embarcación que acompañó al embajador de España para inspeccionar el velero del malagueño.

Opciones de supervivencia

Sobre las posibilidades de supervivencia del ocupante, explicó que quizás no hace mucho tiempo que dejó la embarcación, debido al "estado de la cocina, víveres y platos, ya que, si no, habría signos de moho y no los hay", indicó, aunque hace 38 días que se perdió la comunicación con Isidoro.

Iglesias precisó que para evitar que se saquee el velero, el embajador ha dispuesto que se custodie. También añadió que el pesquero que lo localizó ha reclamado hacerse con su propiedad y que habría que estudiar si legalmente le corresponde.

El letrado de la familia reclamó a los servicios de salvamento españoles o sus homólogos en la zona de localización que envíen "de una vez" un avión para rastrear el lugar, al estar ya delimitado. En este sentido, insistió en que "ahora no hay excusa" para no hacerlo y que "es importante, ahora o nunca", no sólo por la delimitación del sitio, sino por "la posibilidad de supervivencia". Solicitó, además, que se facilite la gestión de los visados para que puedan viajar a la zona el hijo y el hermano de Isidoro, lo que, en principio, no conseguirían hasta el próximo lunes.

El yate "Islero", un Swan 44, fue trasladado al puerto de Abiyán en Costa de Marfil y, aunque se encontraba en su interior toda la documentación, "no había rastro de su único tripulante", según el Ministerio de Fomento.

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En las últimas comunicaciones, el navegante, que zarpó del Puerto de Benalmádena (Málaga) el 28 de octubre de 2001 y se perdió cuando casi había alcanzado su meta, presentaba signos de una posible malaria en estado avanzado, que le llevaba a una confusión mental y a una desorientación extrema, así como a alucinaciones propias de la sintomatología del paludismo.

Entonces pidió ayuda a la familia y se perdió la comunicación con él tras un año, cinco meses y doce días de viaje, y 28.000 millas recorridas, momento en el que se alertó al Centro Nacional de Salvamento Marítimo, que activó la alarma internacional.

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