La peligrosa amistad Don Manuel-Javi

Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

”He ido al entrenamiento y los he visto a todos muy gorditos. He hablado con los jugadores y me han dicho que están muy a gusto de lo poco que trabajan. Claro, como el técnico se pasa tanto tiempo jugando al golf...” Esa sentencia de Manuel Ruiz de Lopera, en la primavera de 1999, abrió una más de las mil escaramuzas que han vivido en toda su vida el señor presidente del Real Betis Balompié y el señor entrenador llamado Javier Clemente Lázaro.

Lopera fichó a Clemente en octubre de 1998, cuando el equipo se le caía de las manos después de la espantá veraniega de Luis Aragonés y la ruina de Cantatore. Pese a que ganó en el Bernabéu (0-1), el Betis llegó a estar colista.

Javi fue al Betis gracias a la intermediación de un pequeñísimo y conocidísimo amigo suyo, ya no tan conocido ni tan amigo de Lopera como en esos tiempos del cólera. Al menos, sigue siendo igual de pequeño.

El mundo bético fue el primer trabajo de Clemente tras el desastre de Francia y el exterminio de Chipre. El ex seleccionador recibió la noticia del acuerdo durante una conferencia en la sede de las Nuevas Generaciones del PP, en Santiago de Compostela.

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Clemente tiró de la gente hasta que fracasó en la UEFA ante el Bolonia, y ya en su salsa, apretó las clavijas al recién llegado Denilson, hasta que le asestó el primer banquillazo nada menos que en Bilbao y con gran disgusto de Don Manuel. Ocurrió que Don Manuel y sus asuntos se fueron desencontrando poco a poco con aquel pequeñísimo y conocidísimo amiguete, que ya no era capaz de rozar El Larguero.

Y, con el juguete Denilson bajo mínimos, Alfonsito tan lesionado como casi siempre y el equipo cada vez más mediocre, Don Manuel lo fue viendo cada vez más negro. Lo de la renovación clementina, vamos. Se mandaron mensajitos vía terceros. Don Manuel largó fiesta. Clemente aceptó el reto y largó cositas enrevesadas sobre el peculiar sistema de trabajo que hay en Andalucía. Algunos incontrolados le pidieron explicaciones, mientras el pequeño manager se enfrentaba con Lopera por cierta prima de cierto Sevilla-Lleida. Don Manuel y Javi acabaron viendo cofradías en Sierpes: he ahí el testimonio. Pero se estrellaron en El Larguero.

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