Paciencia y ladrillos
Con cuatro júniors al lado me basta para ganarle al Madrid, dijo el puertorriqueño Héctor Blondet, máximo encestador olímpico y flamante fichaje del Barcelona. Ferrándiz pegó las declaraciones en la pizarra del vestuario madridista. Resultado: 125-65. Era el 11del 11 del 73, primer partido de la temporada 73-74, debut oficial de Walter Szczerbiak, máximo anotador del choque con 47 puntos. "Bueno, tío, ya hemos ganado la Liga", le dijo al final Clifford Luyk. "¿Bromeas?", replicó Walter. Pero Cliff no bromeaba. El Madrid ya tenía la Liga, y añadió la Copa del Generalísimo, y añadió la Copa de Europa. Triple corona. Era el 11 del 11 del 73.
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Casi 30 años después se está dorando la cara opuesta de la tortilla. El Barça ya tiene la Copa (del Rey), es líder firme en la Liga y prepara sotto voce los festejos de su primera Euroliga. Además tiene al Caramelo Walter del momento, que no es otro que Dejan Bodiroga.
Si el Barça lograse también una triple corona, 30 años después, habría escrito una moraleja útil para el Madrid: hay que tener paciencia. Y, como dice Lolo Sainz, no hay que mirar atrás, sino adelante. Ladrillo a ladrillo, el Real puede reconstruir su palacio. Pero es una obra de años, sobre todo porque las condiciones del mercado han variado sensiblemente. El Real ya no es el primer y casi único comprador en la lonja de salmones, ni puede pescar impunemente en canteras ajenas. Al contrario: los Zidanes se los llevan otros y los Pavones tardará en forjarlos.
