Paz precaria entre Jesús Gil y Aragonés
Después de más de dos horas de reunión en el Vicente Calderón cerraron filas pensando en las siete últimas jornadas y seguir peleando por la UEFA


Después de más de dos horas de reunión en el Vicente Calderón, Jesús Gil y Luis Aragonés comparecían ante los medios de comunicación para hablar sobre una cita que se presumía movida por las últimas declaraciones del presidente. Al final, ambos comentaron que se había firmado una paz en beneficio de la entidad, aunque con sensación de ser precaría ya que ninguno se quiso mojar sobre el futuro de la próxima campaña.
Nuevamente, el director general, Miguel Ángel Gil, fue pieza clave para apaciguar la tormenta que había en el equipo. Durante la mañana había estado hablando con su padre y le había pedido mesura y nada de tomar medidas drásticas debido al Centenario y la situación especial que se vive desde el punto de vista económico. A las ocho menos cuarto de la noche, Luis aparecía en las oficinas del Calderón. Allí le esperaban el presidente, su hijo Miguel Ángel, Toni Muñoz, director deportivo, y el gerente, Clemente Villaverde
En la comparecencia en la rueda de prensa se pudo comprobar que los dos tenían semblantes serios y que la reunión debió ser bastante tensa. Fue Jesús Gil el que llevó el peso de las declaraciones: "Basta ya de culebrón. Durante dos días hemos sido la atención de todos, y ya no hay más noticias aquí. El Atlético es como es. Yo soy como soy y Luis es como es. Tenemos dos personalidades difíciles. Nos peleamos, pero es una pelea simpática. Lo que sí está claro es que nos decimos las cosas a la cara".
El máximo dirigente del club admitió que es posible que se hubiera dejado llevar por un cierto optimismo sobre el equipo: "El primer objetivo era subir y el segundo consolidar al equipo. Pero todos creíamos que se podía conseguir mucho más. Este club para salir de la situación en la que se encuentra, debe consolidar la plantilla en dos años. Hemos estado preparando el futuro y Luis y yo mantenemos ahora un diálogo fluido por el bien del equipo".
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Por su parte, Luis Aragonés, se limitó a comentar que "si estoy aquí es porque más o menos he llegado a las mismas conclusiones que el presidente". Gil, por su parte, añadió: "a lo mejor me he excedido en mis declaraciones. Pero salí decepcionado tras el partido ante Osasuna, por lo que representaba el Centenario y por las autoridades que habían ido a ver el encuentro. Yo expuse un estado de ánimo. He sido el que he recibido los palos más grandes". Gil Marín había ganado su batalla.
El presidente no desveló si Luis seguirá la 2003-04
En cuanto al futuro de Luis, Gil no quiso desvelar si seguirá al frente del Atlético para la próxima temporada, ya que tiene un año más de contrato: "Estamos planificando de cara al futuro. Estoy contento tras la reunión y Luis y yo nos llevamos bien". De momento lo que se ha conseguido es la estabilidad necesaria para afrontar las últimas siete jornadas de Liga, en las que tanto el entrenador como la plantilla están compenetrados para no renunciar al asalto final de la UEFA. Luego será el momento de tomar decisiones, aunque Luis seguirá siendo informado de todos los pasos que se están dando para la configuración del nuevo equipo, en el que ya está trabajando por parte de todo el equipo técnico que preside Toni Muñoz.