Un Betis en ebullición espera al Espanyol
Lopera refuerza a Fernández y planea una limpieza de futbolistas


Antes que fichar hay que desfichar". Tras sentencia de tal calibre anida la actual política verdiblanca y el estado de la nación llamada Real Betis Balompié. Que en estos momentos también puede llamarse Real Feria Balompié. El trío de bocados que se llevaron el sábado en San Mamés los sufridos feriantes de Víctor Fernández ha abierto la caja de Lopera: en una mano, el garrote, y en la chequera, la zanahoria de las primas.
Con un cabreo infernal, Víctor Fernández acusó directamente a su plantilla en la sala de prensa y en el mismo vestuario de San Mamés de "falta de intensidad" y "falta de concentración". No bien escuchó estas palabras en una emisora, Lopera telefoneó a Víctor dándole la razón, con una sola advertencia: "Te has quedado incluso corto. Lo que ha pasado no puede repetirse otra vez". Lo que pasó eran tres goles del Athletic en los últimos 19 minutos del primer tiempo y una sensación de bochorno y desidia. El concepto que manejan Lopera, su consejo y Víctor es que en el plantel sobran "jugadores acomodados".
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Y en la plantilla, claro, no gustan las acusaciones y actitudes del entrenador. Pero los jugadores de hoy saben cómo responder. Víctor habló durante la semana de "los pros y los contras" de la renovación de Alfonso (31 años en septiembre, lesiones al margen) y el de Getafe contragolpeó buscándose a lo bestia la quinta tarjeta en el primer minuto del descuento: contra el Espanyol, que juegue Víctor. La tarjeta de Varela tampoco es explicable. Mingo cayó con una contractura. Ahora le ha tocado tirar la toalla a Rivas, que ha alegado "recaída inguinal" y tampoco jugará el domingo. Todo con todo, el Betis es hoy un cóctel explosivo.
Sin Alfonso, sin Rivas y sin pescaíto frito
Los tres goles de Bilbao dinamitaron el tradicional pescaíto frito que debería haberse servido el primer día de Feria a la plantilla del Betis en la caseta del presidente Lopera. En vista de la situación originada por la derrota, los jugadores fueron cayéndose del cartel, lo que vació de sentido la celebración. Los jugadores están lejos de sintonizar con Víctor, pero el técnico aragonés es una apuesta personal de Lopera, quien lo trajo para hacer olvidar a Juande Ramos y no se va a bajar del burro tan aprisa. Sin pescaíto, sin Alfonso, sin Rivas y con derrotas: así va a pasar el Betis la Feria, hasta que llegue al Espanyol. Dios y el Cachorro guarden a Don Manuel.