Yo digo Alejandro Delmás

El Señor del Centro

Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

El secreto de la aérea e insoportable levedad que hace de Zinedine Zidane el Señor del Centro reside en los mandamientos del Santo Padre Zizou que al final se encierran en uno solo: en esa técnica individual co-lo-sal que conduce al dominio supremo del puente de mando: El Centro. En el Real, el Control de Houston es el Control de Zidane: la solución a todo problema.

Cuando el Señor del Centro coge el balón, se hace la luz. Nadie puede entrarle por detrás sin cometer falta, porque Zidane, como los toreros de postín, tiene trazado un platillo, una circunferencia, en la que sólo él tiene licencia para girar tan hermosamente y hacer girar a su equipo sobre ese eje: es un imán argelino, cada día con más tonsura. O un derviche giratorio. Pero a veces, parece un matador: clava las zapatillas sobre el albero, mientras mece el engaño y lo vuelve a mecer...

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Si jugaras al fútbol con las manos, querido saltamontes de la Juventus, nunca harías lo que Zidane en su centro. Y con los pies. El halo de suficiencia que rodea al imán argelino provoca extrañas sensaciones: una de ellas, que emana de la extraordinaria superioridad técnica, es que este insolente Yaz, Yazid... se aburre: contra el United, el Sevilla o el Barça. Sólo su sombra tonsurada puede marcarle.

El Señor del Centro, el sultán o imán que Argelia dejó en las manos de Francia y del Real Madrid, regresa ahora a Turín, que tiene menos clase sin el Avvocato Agnelli y con la FIAT en almoneda. El Olímpico de la Cartuja recuerda al Delle Alpi turinés. Y cuando Yazid regrese a Delle Alpi, llevará consigo el Centro y el alma eterna del Avvocato Agnelli.

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