Un Centenario de bandera
60.000 atléticos tomaron las calles de Madrid en una mañana inolvidable. La Caravana transcurrió sin incidentes y el sol se impuso a la amenazante lluvia


Bandera de récord y afición de récord y medio En las calles de Madrid se desató la mayor demostración de amor a unos colores jamás vista. No había título que celebrar, pero sí mucho sentimiento que expresar. La Caravana superó toda previsión. Lo había hecho antes River, con 45.000 personas. Aquello fue algo menor. ¿45.000? No impresiona. 60.000 aficionados del Atleti, de Neptuno al Calderón con la bandera récord Guinness de 1.500 metros.
El horario de inicio de la fiesta eran las 12:00, pero el corazón de los rojiblancos, que tanto ha soportado en estos 100 años, no aguantó la espera. A las 06:00 ya le fue puesta la bufanda atlética a Neptuno, y a las 09:30, más de 300 personas esperaban en la fuente. La Caravana se inició a las 12:17. Bajó el primer metro de bandera y tronó un solo grito: "¡Atleti!". Profundo, sentido. Se inició la marcha. A cada paso un latido de corazón y en cada latido un kilo de sentimiento. La afición jugaba a ser feliz. Cantaba, gritaba, se abrazaba, daba botes... y se acordaba del eterno rival cuando algún madridista despistado (o descarado) sacaba una bandera blanca en un balcón. "Esto es lo mejor que se ha inventado", gritaba un aficionado. "¿El qué? ¿La Caravana?", preguntaba un compañero. "No, hombre, el Atleti, el Atleti. Lo más grande".
Noticias relacionadas
El cortejo comenzó como acaban muchos partidos del Atleti, con disgusto. Unas gotas de lluvia acompañaron el principio de la marcha, pero al doblar Atocha salió el sol. Siempre sale el sol para el Atleti, aunque sea tarde. Camino a Pirámides, la Caravana alcanzó su esplendor. Se podía ver serpentear el kilómetro y medio de telar. La gente debajo de la bandera cantaba el Cumpleaños feliz, muchos lloraban, acordándose, quizás, de aquellos que les enseñaron a amar estos colores y que ya no están.
Los veteranos tomaron el relevo en Pirámides. Fueron abrumados, el que más, Superlópez. A las 14:30 la cabecera de la Caravana llegó a su destino. El último metro entró 50 minutos después. Los 60.000 protagonistas de ayer no defendieron nunca la camiseta del Atleti, pero lo que hicieron, es el capítulo más sincero y sentido de toda la historia del club. Un amor que nunca podrá enterrar el olvido. Ese amor que tiene por nombre el de ¡Atleeeeeti! y que nace del alma.