Yo digo | Juan Mora

Pilotos de pruebas

Juan Mora
Importado de Hercules
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Mario Andretti salió por los aires cuando iba a 322 kilómetros por hora. Un avión despega a 270 y sólo el Jumbo, cuando va a plena carga, necesita aún mayor velocidad: 324. Imagínense lo que quedaría del avión si sufre un impacto cuando alcanza por la pista su velocidad de despegue. Pues Andretti salió ileso del percance cuando se estrelló en su minúsculo bólido. El coche impactó en Indianápolis contra la pared del circuito, salió despedido, voló un centenar de metros, giró sobre sí mismo hasta cuatro veces en el aire y cayó al suelo desde una altura equivalente a dos pisos.

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«Andretti no es que saliera por su propio pie de lo que quedaba de coche, pero casi. Apenas nada le sucedió, como si él mismo fuera la caja negra de los aviones. El avión puede despedazarse, pero la caja negra queda intacta. Es el milagro de la ingeniería, que ha alcanzado una elevadísimas cotas de seguridad en los coches de carreras, que luego se traslada a los vehículos comerciales. En este sentido, los conductores mucho tenemos que agradecer a los pilotos de carreras, que no sólo compiten por ganar, sino que se convierten en auténticos pilotos de pruebas para hacer cada día los coches más seguros.

«El mismo Alonso se estrelló en Brasil contra un muro a 260 por hora. Y no sólo una vez, pues salió rebotado contra el muro del lado contrario. El segundo choque fue a menor velocidad, pero con los sistemas de seguridad del Renault ya necesariamente deteriorados. Sólo sufrió un esguince. El total aislamiento del habitáculo, los anclajes del piloto y la estructura para que el chasis absorba la energía de los impactos permiten que accidentes como éstos no se conviertan en un drama. No todo el presupuesto de los escuderías se va en potencia, sino gran parte, en aumentar la seguridad. Es de agradecer.

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