"En 1988 dejaron escapar a cientos"
Carl Lewis reconoce haber tomado efedrina junto a sus compañeros de club DeLoach y Heard y admite que en EEUU se ignoraron decenas de controles


Frederick Carlton Lewis, el otrora Hijo del Viento, tiene 41 años y nueve medallas olímpicas entre pecho y espalda. Ahora le acompaña la sombra de una sospecha atroz: aquella violenta victoria, el oro de Seúl está quedando reducida a la trampa colosal que elevó en el podio a Efedrina Lewis sobre Estanozolol Johnson. Una pantomima de lucha libre, el Enmascarado de Oro contra el Tramposo de Toronto. Eso, sin hablar de Desai Williams o Linford Christie.
Lewis, cuarentón, arrugado y con gafitas de aspirante a actor en Los Angeles, compareció en la Universidad de Southern California en Los Angeles, para un acto benéfico y admitió la acusación documentada de Wade Exum, el despedido zar antidroga del Comité Olímpico de Estados Unidos (USOC): "Es cierto que tomé efedrina en 1988, en un suplemento nutricional de hierbas. Sé que el debate vendrá ahora sobre si eso causa efecto en el rendimiento o no causa. Yo digo que no lo causa. Además, estamos en otros tiempos, con otro reglamento".
Y aquí viene lo grave. Comillas de Carl Lewis: "En aquellos tiempos era usual dejar escapar (get off) a cientos de casos": Lewis usó la expresión hundreds of people, literalmente cientos de personas, entre los cuales, admitido por todos se encontraban Joe DeLoach y Floyd Heard, dos de sus compañeros en el Santa Mónica Track Club de Houston.
Noticias relacionadas
Heard sigue en activo. Compitió en 200 metros en los Juegos de Sydney con la camiseta de Estados Unidos. Fue él quien dijo hace unos días, en Walnut que "todo eso ocurrió en 1988 y ya pasó". Y Lewis decía en 1996: "Estoy harto de luchar siempre con la mierda de que me acusen de estar tomando algo".
El abogado actual de Ben Johnson, Morris Chrobotek apunta a "los millones de dólares que Lewis se llevó por su triunfo en Seúl de parte de sponsors que nada sabían. Y él no tenía que haber estado allí". El ex vallista Roger Kingdom lo tiene claro: "Dos píldoras de efedrina te ponen al borde de un ataque cardíaco, pero te elevan los reflejos y te dan ventaja en la salida". La IAAF pide una investigación. ¿Ahora?