Un goleador con alergia

Julio Maldonado
Importado de Hercules
Actualizado a

Solskjaer es alérgico al césped, por lo que su carrera como futbolista pudo terminar antes de empezar. Cuando jugaba en el Clausengen, de Tercera, repasaba vídeos de Van Basten, y de algo le sirvió. Lo increíble es que a pesar de haber marcado más de 80 goles en el United y de entrar en la historia con el tanto decisivo de la final del Camp Nou ante el Bayern jamás se le consideró titular. No conozco ningún suplente superior. Veloz en el remate, listo como pocos, mejor segundo delantero que nueve puro, por algo le llaman en Old Trafford "el asesino con cara de ángel".

Noticias relacionadas

Creció en el barrio portuario de Kristiansund y su padre, Oivind, fue un campeón de lucha libre. Él prefirió el fútbol pero le costó arrancar por su fragilidad. Mejoró gracias a un riguroso plan físico y se ganó una prueba en el Clausengen. Los 200 espectadores que iban a cada partido podrán contar hoy cómo aquel rubio rebelde sumó 86 goles en 71 partidos con sólo 17 años. Su fama se propagó y el Molde le fichó. Nada del otro mundo, sólo un recién ascendido a Primera al que Solskjaer hizo más grande. 41 goles en 60 partidos, el título de Copa y un gol muy recordado al PSG en la Recopa despertaron el interés de Hamburgo y Cagliari. Pero se anticipó Ferguson y convirtió a Solskjaer en el jugador noruego más caro del momento.

Llegó para ser un meritorio en el equipo de reservas, pero la lesión de Andy Cole le dejó un hueco. Muy rápido, relegó a un segundo plano a su buen amigo Jordi Cruyff y a Poborsky y empezó a marcar goles. Dos al Tottenham en uno de sus primeros partidos y cuatro en diez minutos al Nottingham Forest, en un récord difícil batir. Aquel día salió en el minuto 80, como en la final de la Champions. Mejor que lo de asesino con cara de ángel habría que llamarle el suplente de lujo.

Te recomendamos en Polideportivo