Yo digo Juan Mora

La irresponsabilidad de no llevar casco

Juan Mora
Importado de Hercules
Actualizado a

Usar el casco en el ciclismo profesional no es obligatorio. Mal ejemplo reciben los cicloturistas cuando ven a sus ídolos por la televisión que van sin casco, pese a que el riesgo de éstos es mayor, puesto que también ruedan a mayor velocidad y están más expuestos a las caídas en el momento en que casi todo el tiempo ruedan en pelotón y muchas veces en dura disputa por conseguir una buena posición. Los profesionales se limitan a ponerse el casco cuando se acerca el sprint y punto. Pero no es suficiente. Aún se debaten las fatales consecuencias que tuvo la caída de Kivilev.

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La Unión Ciclista Internacional (UCI) está buscando un consenso para hacer obligatoria la utilización del casco en el Giro, que es la primera de las grandes vueltas en celebrarse. En Francia llegan más lejos y han sido los propios equipos quienes se han reunido con el ministro para plantearle nuevas normas de seguridad, y entre ellas está la de obligar a todos los participantes en el próximo Tour a que lleven casco si la UCI no lo hace antes. En España, en cambio, no hay debate. Indurain dijo que da calor, que es incómodo, y nadie le rebatió. Ni siquiera la Asociación de Ciclistas Profesionales.

Claro que da calor y que es incómodo. Pero la gente se mata por no ponérselo. Más incómodo, por pesado, es el casco de los pilotos de Fórmula 1 —pesa dos kilos—, a los que se les ha obligado, además, a llevar un collarín de seguridad, tan rígido que impide girar la cabeza. Pues eso salvó a Alonso de tremendas lesiones en Brasil. Y muy poco dice a favor de los ciclistas cuando éstos, en cambio, no se quejan de los cascos cuando disputan las contrarreloj. Los utilizan hasta integrales para que su aerodinámica les permita arañar más segundos. Por lo visto, son más importantes que sus propias vidas.

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