El último tren de Guti
P
or fin llegó la hora de Guti y por fin sabremos si, además de un magnífico revulsivo en las segundas partes, estamos ante un futbolista capaz de asumir y mantener su condición de presunto titular; comprobaremos también si es un jugador con presencia durante 90 minutos. Hay quien lo duda. Hay quien no.
Y digo presunto titular porque, aunque Guti es el relevo natural de Raúl, no pueden descartarse otras opciones tácticas. Por ejemplo, dar entrada a Solari por la izquierda. Ese debe ser en estos momentos el dilema de Vicente del Bosque. Por un lado, mantener el escalafón, costumbre de la casa para evitar incendios, y apostar por Guti. Por otro, aprovechar la excusa para ordenar el equipo, hacerlo simétrico y ganar en solidez en el centro del campo. No olvidemos que el de Old Trafford no es un partido cualquiera: se juega en el infierno y llegarán por todos lados.
Otro de los interrogantes que platea Guti se refiere a su capacidad de sacrificio; siempre hablamos de 90 minutos, no de 20. El esfuerzo es una cuestión que Raúl garantiza y que sostiene los desmayos de Ronaldo, Zidane y, en menor medida, de Figo. Y allí arriba, puedes permitirte alguien de inferior calidad a Raúl, o menos acoplado, pero resulta suicida encajar a alguien que corra poco.
Pese a todo, yo apuesto por Guti en Old Trafford. Básicamente porque entiendo que el objetivo del Madrid es más marcar un gol que evitar que te lo metan, que te lo meterán. Salir a aguantar es hacerse el bonzo y Guti ofrece llegada y visión de juego; explota también uno de los recursos menos utilizados por el equipo, y que se han demostrado más letales: el pase en profundidad a Ronaldo. Y habrá momentos de agobio en los que será Ronaldo quien deba excavar el túnel.
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Pero tal vez la razón de más peso por la que debe ser titular Guti, aunque también la más ilógica, es porque le toca. Un jugador como él no tiene sentido en el banquillo a no ser que esa condición sea consecuencia de su propia resignación. Hasta el propio Guti tiene que demostrarse si tiene sitio en este Real Madrid, y sin morros, porque ahora no es un parche, ahora, el próximo mes, tienen la oportunidad de ser un salvador.
Y si la cosa sale mal será el momento de callar o de irse al Arsenal, será el momento de que desatar a Portillo y jugar con dos puntas arriba, a ver qué pasa. Así sabremos también lo que Portillo tiene de ilusión y de realidad. Luego dicen que el apéndice es algo que no sirve para nada.