Yo digo Giovanny García

Adiós al Pibe Valderrama

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La noche del 26 de junio de 1998, cuando Colombia perdió con Inglaterra (2-0) en el estadio Felix Bollaert de Lens, el Pibe Valderrama, visiblemente molesto por su actuación y la de los cafeteros, respondió a la tajante pregunta de uno de los periodistas europeos reunidos en la sala de prensa, al indagarle cuándo se iba a retirar. "Nunca", dijo.

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Este hombre, de pocas palabras y mucho fútbol, eterno capitán de Colombia en los tres últimos lustros, respondió con una generosa retahíla justo cinco años después de haber jugado su último Mundial, Francia 98, que era la hora de marcharse definitivamente. "Llegó el momento de decirle adiós al fútbol. Quiero darle gracias a toda la gente que me ayudó a surgir en mi carera deportiva. Muchas gracias por todo. Pienso que lo disfruté al igual que mucha gente".

Con ello, el mundo del fútbol se priva de ver al mejor de Colombia, al hombre que, como un mago, escondía el balón o lo hacía aparecer donde menos se esperaba. A ese ser humano que nunca tuvo empacho para responder lo que sentía, bien o mal. Al exótico Carlos Valderrama, el mismo de las candongas, el tatuaje del águila en el pecho, las pulseras de colores intensos adornando sus muñecas, los collares y el "todo bien, todo bien". Adiós, Pibe. Seguramente llegó, la hora de dedicar un poco más de tiempo a Claribeth, tu esposa, Alan, Kenny y Carlos Junior, tus hijos.

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