El triunfo más triste de Schumacher
Michael venció el GP de San Marino sólo horas después de la muerte de su madre y lloró desconsolado en el podio. Carrera intachable de Alonso, sexto.

Luctuosa y hermosa victoria de Michael Schumacher. Con su madre Elizabeth fallecida unas horas antes, se montó en su Ferrari, ganó en Imola de forma magistral y subió roto entre lágrimas al podio. Brazalete negro, mirada al cielo.
Sin champán. No habló con la Prensa, ni falta que hacía, ni festejó la victoria. El público le homenajeó con un silencio respetuoso. Es el más grande y su entereza merece todo el respeto. Incluso cuando estuvo a punto de salirse de la pista en su obsesión por no bajar el ritmo. Por no pensar y sobreponerse a la última noche en vela. En ocasiones como esta, casi da pudor hablar de una carrera de Fórmula 1.
Y no de un gran premio cualquiera, sino de otro carrerón, el de Fernando Alonso, que acabó sexto con todos los grandes en pista y el penúltimo coche en velocidad punta de la parrilla. Quizá el resultado no llame mucho la atención en principio, pero anduvo como un tiro toda la prueba, hizo una vuelta rápida en carrera y acertó al optar por una estrategia variable y cambiarla a dos paradas.
No es que sea bueno, es que está, por madurez y pilotaje, para luchar por el título. Lastima de potencia. Es, con Raikkonen, el único que ha puntuado en todas las pruebas. Llegará a Montmeló cuarto del campeonato y a sólo un punto de Michael Schumacher y dos de Coulthard.
En cuatro pruebas no ha cometido un solo error de pilotaje. Un buen ejemplo es el de ayer. Pasó en la salida a Villeneuve y Webber, y anduvo en la sexta plaza de forma veloz con poca gasolina, quitándole tiempo a Iceman Kimi, que lleva trece puntos de ventaja en el Mundial. En ese momento decidió cargar mucho combustible y se estabilizó en el séptimo lugar. Primero de la segunda división. La manguera no le inyectó suficiente gasolina a Montoya, que tuvo que hacer una parada extra y por eso Nano ganó un puesto. En la última parte de la carrera, el colombiano apretó de lo lindo, empezó a recuperarle a razón de un segundo por vuelta. Fernando lo solucionó con su vuelta rápida personal a dos giros del final.
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De la lucha por el triunfo, hay que quedarse con el inicio de Schumi achuchando a su hermano, muy combativo. Y el espectacular adelantamiento de Barrichello a Ralf en el tramo final de la prueba. Amagando por fuera y pasando por dentro. Enfurecido porque las tuercas de sus ruedas siempre sean las que se atasquen.
Si no es por el fallo de su escudería en el tercer repostaje, habría sido segundo. Brillante despedida del Ferrari F2002. En Barcelona debutará el monoplaza que debe llevar al hijo de Elizabeth a su sexto título mundial.