Primera | Deportivo 3 - Sevilla 1

Roy, Bota de Oro

Makaay, que suma 24 tantos y empata con Vieri, se inventó el primer gol y marcó los otros dos ante un digno Sevilla

<B>EL PICHICHI GANÓ AL ZAMORA</B>. Makaay marcó dos goles y decantó a su favor el duelo ante el portero menos goleado del campeonato.
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Puede que Roy Makaay no sea Ruud Van Nistelrooy en el área ni Patrick Kluivert lejos de ella. Pero el deportivista es lo más parecido a una mezcla entre sus dos compatriotas. Un nueve y medio. Es el Raúl del Deportivo. El primer gol nació y maduró en sus pies. Recibió en la banda mientras robaba la espalda a la zaga; arrancó y vio la incorporación, aún lejana, de Víctor por la derecha; recortó a Javi Navarro, para dar tiempo a su compañero, salió hacia la línea de fondo y desde allí regaló un pase, digno de Kluivert, que a Víctor le dio hasta vergüenza apadrinar. Dos minutos después un penalti de esos que los árbitros pitan pidiendo perdón, situó a Makaay en el punto fatídico. No le tembló el pulso y sumó el 23 en su casillero de goles anotados y el 24 en el de goles encajados del Sevilla. Veinte minutos después hizo la muesca número 24 en su revólver, lo que le iguala a Vieri en la lucha por la Bota de Oro, quien no jugará la próxima jornada al ser expulsado el sábado ante el Brescia.

La bala de Machlas. Pero antes de todo esto, que ocurrió cuando atardecía la primera mitad, se vio a un Sevilla digno, bien plantado y noble, aunque huérfano de gol. Sin Reyes, los otros representantes de la preciosista escuela sevillana debían entenderse con el balón. Y lo hicieron, sin alardes, pero con peligro. Así, en el minuto 39 lograron llevar el esférico al corazón del área donde apareció Machlas sospechosamente solo. Pero el griego falló la bala de un Sevilla que tiene la costumbre de acudir a los duelos con el cargador medio vacío. Quizás por eso Caparrós (¡empecemos a valorarle a entrenadores como el utrerano o Alcaraz!) relevó al pistolero heleno por el artista Antoñito. El canterano culminó un centro de Fredi en el minuto 48 pero Iturralde lo anuló porque estaba un par de pasos adelantado. Un minuto después se repitió la jugada pero Antoñito se guardó dos pasos de la carrera y el tanto sí subió al marcador esta vez. El Sevilla defiende con alma uruguaya y ataca con duende hispalense. El gol desató el encuentro, desintegró el centro del campo y aparcó las pizarras. Talento ofensivo frente a rigor defensivo. De un lado los mejores atacantes contra la mejor defensa. Del otro, un equipo con poco gol ante una defensa irregular. Un cuarto de hora de asfixiante fútbol de patio de colegio. Todos arriba y pocos abajo. El correcalles incluyó un tiro al palo de Antoñito que Riazor recriminó a Jabo, quien respondió a un público desmemoriado, y la expulsión de David por hacer una palomita para evitar una ocasión manifiesta de gol. La cordura llegó con la jugada insignia del Deportivo 2002-03: balón de Valerón al espacio y derechazo de Makaay a la red.

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Los veinte minutos sobrantes, sobraron. El Depor, con un jugador más y dos goles de renta, bajó las pulsaciones del partido y Riazor rindió un homenaje a sus héroes. Valerón fue aplaudido y Makaay, aclamado. El Sevilla, que mereció menos castigo, demostró ser un equipo trabajado y coherente. Cada uno hace lo que sabe y todos hacen lo que pueden. Un pero. Tanta tarjeta le deja en cuadro para medirse al Real Madrid. Lo que uno no sabe si es peor, porque si algo tiene este Sevilla es orgullo. Orgullo y a Alfaro, que sí estará...

EL DETALLE

Tres bajas atrás con el Madrid

Njegus, Javi Navarro y David no estarán ante el Real Madrid. Los dos primeros vieron la quinta amarilla del ciclo y el tercero vio la roja directa.

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