Ferrero convierte a Coria en una ruina
La dureza de los partidos ante Nadal y Moyá pasó factura al jugador argentino, destrozado en 75 minutos por la derecha del valenciano.


Si Coria está en Argentina, Ferrero limita con Roland Garros. Si el Masters Series de Montecarlo es un test para la semifinal de la Davis, sólo nos faltaría un punto más: los de Ferrero parecen a buen recaudo.
El caso es que Coria, que se mueve como una mariposa con el aguijón envenenado del más pesado de los chinos, fue capaz de ganar a todos los españoles que se le iban poniendo entre su raqueta y el palco de Carolina. Mandó al dique seco el Crucero Baleares: Nadal y Moyá. Pero donde se ponga la trompa envenenada del Mosquito Anofeles, variedad de Onteniente, subespecie Ferrero, nunca puede llegar una mariposa con polvo y plomo en las alas de cristal.
¿El polvo?, el de ladrillo, el de la tierra de Mónaco, no piensen mal. Todas las maripositas efímeras llevan polvo en las alitas. Hasta que ese polvo genera una dosis de plomo mortal: el plomo que Nadal y Moyá habían depositado entre los gemelos de Coria, regalo vitriólico para Ferrero.
Es que Coria opera como una pesadilla. Pero no debe guardar memoria muscular de aquella nandrolona que le valió en 2001 una mínima suspensión de seis meses, tras probar uso inadvertido, como el viejo coyote Carl Lewis.
Y el argentino no debe conservar esa nandrolona, porque ayer, un día teóricamente ideal para él, apareció fundido. Y la derecha de Ferrero convirtió, ayer sí, a Coria en una escoria atrapada en la ciénaga preferida del Mosquito.
Entre la pesadez del Chino y los desmentidos de Palacio sobre las aventuras de Estefanía, la derecha de Ferrero relució como un flash eléctrico entre los chubascos y la marisma de Mónaco: la misma derecha que estranguló a Gaudio como el abrazo del oso y que ahorcó al americanito Spadea con la fina crueldad de la cuerda de piano más bruñida.
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La masacre duró apenas 75 minutos tras pequeñas suspensiones por lluvia.
De Coria sólo quedó una sola ruina: como si fuera Estefanía. Pero el servicio argentino de fumigación de plagas ya tiene objetivo para su próxima campaña: el Mosquito Ferrero.