Todo es partido hasta el pitido final
Hemos asistido estupefactos en lo que va de temporada a una continua demostración demoledora de poderío del Real Madrid. Claro está, dejamos de lado lunares tales como la derrota en Santander, el partido de vuelta de Copa del Rey contra el Mallorca y poco más. Me vienen a la memoria encuentros como el de Dortmund (gol de Portillo al final), Villarreal (gol de Helguera al límite del tiempo), Málaga (remontada en la segunda parte, al igual que contra el Recreativo) o Rayo (gol de Figo sobre el pitido final en la ida y tres goles en cinco minutos de Morientes y Portillo en la vuelta)... Partidos en los que, por unas cosas o por otras, las cosas no pintaban bien, ni mucho menos, pero sí se arreglaron después. Y casi siempre, esas cosas o esas otras, eran un partido de Champions importante que se avecinaba, o acababa de jugarse, además, eso sí, de la dichosa indolencia que tanto criticamos los aficionados y niegan desde el club los jugadores, entrenador y dirigentes. Me imagino que motivada porque son conscientes de su superioridad.
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Cuando esa indolencia o día tonto, como lo han denominado ellos en alguna ocasión, no ha aparecido sobre el campo, sí se ha visto un once netamente más fuerte al rival en la inmensa mayoría de los casos.
Creo que no me equivoco si afirmo que este Real Madrid gana cuando y como quiere. Es algo insólito, dado el elevado nivel de la Liga española, pero ya la domina con seis puntos de diferencia sobre el segundo. En Europa es el claro favorito en todas las apuestas a alzarse con la 10ª. Sólo cabe preguntarse ¿qué ocurriría si jugaran al cien por cien todos los partidos..?