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La sospecha inunda a los grandes de EE UU

Las revelaciones de Wade Exum dejan en evidencia a nombres consagrados como Lewis, Lalas o DeLoach

<b>ESTE ERA LEWIS EN 1987.</B> En 1987, Carl Lewis compitió en una gira por España. Y éste era su aspecto, incluido el curioso alambrito en la boca. ¿Mandíbula crecida anormalmente...?
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

La lista de Wade Exum no es una lista, sino una tonelada de TNT sobre los cimientos del deporte estadounidense. El despedido director del Departamento de Control Antidroga del Comité Olímpico de Estados Unidos (USOC) ha buscado la tremenda caja de resonancia de Sports Illustrated para tirar de la manta, con los nombres propios de más de 100 controles positivos entre 1988 y 2000. Y, en principio, el Watergate de Garganta Profunda Exum da toda la razón a Ben Johnson, cuando dijo en Seúl que "sólo se coge a los estúpidos como yo". Otros hablaron de conspiración.

El ejecutivo despedido ha dado pelos y señales del dopaje de figurones del atletismo: Carl Lewis y Joe DeLoach, su compañero en el Santa Mónica Track Club. O Andre Phillips, oro en 400 vallas en Seúl. El futbolista Alexi Lalas (testosterona alta), la tenista Mary Jo Fernández y el luchador Dave Schulz también están. Fernández y Schulz subieron a lo más alto del podio en Barcelona 92 y Los Angeles 84.

Productos usados por Lewis y DeLoach, que coincidían en casi todo: Efedrina, Pseudoefedrina y Fenilpropanolamina. En 1988, Lewis dio positivo en tres ocasiones y el USOC, en primera instancia, ordenó su apartamiento de los Juegos de Seúl. Ante la magnitud del escándalo que se venía encima, el USOC perdonó al Hijo del Viento con la excusa de uso inadvertido, según Exum.

La famosa somatotropina o HGH, la hormona del crecimiento humano, no se halla en la lista de Exum o del TNT por una sencilla razón: no es detectable mientras el Comité Olímpico Internacional (COI) y los laboratorios que la fabrican no se pongan de acuerdo en la maquinita a usar.

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La HGH, mucho más barata

La somatotropina, hormona del crecimiento humano, o HGH (Human Growth Hormone) se ha abaratado considerablemente desde que los laboratorios no tienen que usar hipófisis de cadáveres para extraer el producto. Eso encarecía la HGH, que ahora se puede obtener mediante cultivos tras inyecciones en bacterias que la desarrollan. Los informes de Sports Illustrated en 1997 hablan de "atletas a los que el crecimiento anormal de los huesos provocó situaciones tan bestiales como que esos mismos huesos rompieran la piel de manos o mandíbulas por el exceso de HGH".

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