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El estanozolol no mete miedo

La cruzada de ‘Sports Illustrated’ se remonta al positivo de Ben Johnson

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El 70% de los atletas de élite consultados en Estados Unidos por el magazine Sports Illustrated en la primavera de 1997 estarían dispuestos a tomar drogas que elevaran su rendimiento "si se les asegurara una medalla olímpica o un récord mundial, aunque con ellos pusieran en peligro su vida".

Para ese reportaje de 1997, que Sports Illustrated tituló Más grande, más fuerte y más rápido, con la infografía en portada de una jeringuilla clavada sobre un bíceps monumental, los reporteros Yaeger y Bamberger entrevistaron a los mejores especialistas estadounidenses en medicina deportiva, los doctores Voy y Catlin.

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Este último es el jefe del laboratorio de la Universidad de California en Los Angeles (UCLA) que supervisó los controles antidopaje en los Juegos de Invierno de Salt Lake City, en 2002. Catlin y Voy coincidieron en que "los laboratorios van siempre por delante de los controles" y admitieron en esas fechas que "los Juegos de Atlanta fueron una especie de pasarela de sustancias prohibidas".

Sports Illustrated también recibió informes minuciosos sobre el sistema y calendario de dopaje mediante inyecciones de estanozolol que llevaron a cabo el entrenador Charlie Francis y el médico Jamie Astaphan con Ben Johnson en el verano de 1988, en la isla caribeña de St. Kitts. Por esas fechas, en 1988, el magazine también advirtió de que "es público en los círculos de los atletas que la indetectable hormona del crecimiento es de uso común". Y se citaban casos de atletas con graves deformidades físicas por uso excesivo de la mencionada hormona del crecimiento, que el COI aún no ha logrado controlar.

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