McCormack, o la vida entre Palmer y Nadal
El abogado Mark McCormack, licenciado en la Universidad de Yale, fundó la agencia IMG, que representa a Rafa Nadal, Tiger Woods, Sergio García...


A los 72 años, el corazón ha jugado una mala pasada a Mark McCormack, que intenta ganar el hoyo 18 del Masters de la vida en un hospital de Nueva York. Justo cuando el fundador de IMG había sentenciado: "La gente quiere retirarse para hacer lo que hago yo: ir a Wimbledon y al Masters de Augusta y que allí te traten como a un rey. O Jugar al tenis con Mónica Seles y al golf con Arnold Palmer".
En 1960 y con un simple apretón de manos, McCormack, que se había graduado en Yale en 1954 y había abierto bufete en Cleveland, ganó los derechos y la confianza de Arnold Palmer. 36 años después, cuando fichó a Tiger Woods para IMG, el hombre que salió de Yale cinceló una frase como con gubia de escultor: "Arnold Palmer fue un pionero con el espíritu de Thomas Edison, mientras que Tiger Woods se asemeja más a Bill Gates".
Puede que sea imposible sintetizar mejor dos épocas separadas por casi cuatro décadas y unidas por la mano serena de aquel jovencito de Yale a quien acabaron llamando Hacedor de Reyes.
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En 1968, cuando había puesto en marcha el circuito profesional de tenis en el que se integró Andrés Gimeno, McCormack se hizo con los derechos de Rod Laver. Nadie más que él podía soñar con firmar los derechos de The Big Three, los tres mejores jugadores de golf en este planeta: Palmer, Jack Nicklaus y Gary Player. Dio la vida de los dólares al circuito profesional de golf en Estados Unidos, el USPGA Tour. Y en tenis acaparó a Borg, Lendl, McEnroe o Agassi. En 1990, Sports IIlustrated le designó El Hombre más Poderoso en el Deporte Mundial. Aún faltaba por llegar Tiger Woods. O Sergio García.
Ahora, McCormack juega su partida más dura. Pero si su retina grabó la zurda volante y el halo agresivo de Nadal, no hay dudas: Rafa será un príncipe. Porque en ese golpe de vista habitan la zurda de McEnroe, el Oso Dorado Nicklaus y el genio de Palmer. A. Delmás